¿MI
HIJO TIENE BUENA VISION? |

Cuando el bebé
nace todavía no tiene desarrollada totalmente la vía
visual, por eso su mirada es errante. Alrededor de los 30 a 40 días
de vida comienza a fijar la mirada por momentos y seguir los objetos,
aunque con dificultad.
A los 2½ - 3 meses ya es capaz de observar las cosas que
se le muestran y
a seguirlas, si se las mueve lentamente delante de sus ojos.
También los movimientos oculares se van perfeccionando, debiendo
en los primeros meses tener los ojos derechos la mayor parte del
tiempo. A partir de los 6 meses los ojos no se deberán desviar
más.
Durante el primer mes de vida el bebé no tiene lágrimas.
Cuando ya es capaz de fabricarlas, éstas se evacuan por el
conducto lagrimal hacia la nariz.
Cuando el conducto está obstruido, puede aparecer lagrimeo
o tener conjuntivitis repetidas.
Hay
otra enfermedad que da lagrimeo, que es el glaucoma congénito;
además manifiesta también fotofobia, lo que le impide
estar con los ojos abiertos en la claridad.
Edad preescolar: es difícil saber si el niño ve bien
porque todavía no colabora adecuadamente.
De
todas formas, es conveniente hacer un examen de control, sobretodo
cuando hay antecedentes familiares de trastornos visuales, ya que
los mismos pueden heredarse.
Puede suceder que haya mala visión de un ojo (por ej. miopía
unilateral), y si no se hace una revisación, no se detecta
el problema.
Cuando se observe que el niño se acerca mucho a las cosas
que quiere ver (como el televisor), e insiste en ese acercamiento
a pesar de alejarlo una y otra vez, hay que descartar un vicio de
refracción.
Lo
mismo sucede cuando se acerca al libro de lectura exageradamente.
Edad escolar:
Una
de las manifestaciones que frecuentemente nos indican que hay dificultad
visual, es la presencia de cefaleas.
Ellas
especialmente aparecen por la tarde, después del colegio,
o después de varias horas de ver televisión, es decir
después de esfuerzo visual.
Suele
acompañarse de otros signos que son bastante característicos,
tales como ardor de los ojos, picazón ojos enrojecidos, sueño,
etc., que nos hablan de cansancio visual.
También
los chicos pueden manifestar su dificultad para ver, necesitando
pararse a cada rato para fijarse lo que está escrito en el
pizarrón, o copiando mal salteándose letras.
Otro síntoma de dificultad visual, manifestación de
la inflamación palpebral por el esfuerzo, está dado
por las blefaritis escamosas, o la aparición de orzuelos
o chalazion
La insuficiencia de convergencia es otra dificultad que puede traer
síntomas de cansancio; cuando éstos aparecen, es necesario
realizar ejercícios de convergencia.
Cuando hay antecedentes familiares de glaucoma, es decir presión
ocular aumentada, los chicos deben controlar también su presión
ocular, ya que esta patología muchas veces es hereditaria;
en algunos casos produce cefaleas frontales, pero en otros no da
manifestación hasta más avanzada la enfermedad.
Se
aconseja realizar controles visuales de rutina a las siguientes
edades:
1) al nacer ( fondo de ojo )
2) a los 3 años
3) al ingreso escolar
4) a los 10 años
Dra. Marta A. Zardini
Jefa
Servicio de Oftalmología. Hospital Pedro de Elizalde ex "Casa
Cuna"
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