T
R I C O B E Z O A R E S
- Una rara entidad con implicancias quirúrgicas - |
Dres. Fiorentino
Jorge, Oneto Adrián, Salgueiro Fabián, Cassella Ricardo
Departamento de Cirugía, Unidad XV, Hospital de Niños
R.Gutiérrez
Introducción:
En
ocasiones, la ingestión de sustancias no digeribles, pueden
formar cuerpos extraños en el estómago, denominados
bezoares.
El término bezoar, proviene al parecer de la cabra del mismo
nombre, oriunda del Medio Oriente (2), que
al lamerse, ingiere una abundante cantidad de pelos que se acumulan
en el estómago formando una verdadera bola pilífera.
Esta entidad se observa casi con exclusividad en niños y
jóvenes, y es consecuencia de ingerir cabellos arrancados
(tricofagia) o la ingestión de fibras de alfombras de lana,
vestidos, etc (3-4-5) reproduciéndose
el mismo cuadro que el observado en las cabras, caracterizado por:
epigastralgia, alteración del apetito, tumor epigástrico
relativamente móvil, dispépsia, pérdida de
peso, vómitos alimentarios intermitentes, intolerancia progresiva
a los alimentos sólidos, anemia y, desnutrición de
grado variable.
Las perturbaciones mentales y los trastornos de conducta son casi
una constante en el perfil psicológico de estos pacientes
(3-6). La obstrucción intestinal y
las perforaciones son infrecuentes (3-5- 6).
Es
llamativo la mayor frecuencia de las mujeres sobre los varones que
padecen este cuadro ( 9:1) (4 - 5- 6).
El propósito de este trabajo es comunicar 6 casos que tuvimos
opurtunidad de tratar en los últimos diez años.
Material
y Métodos:
Se
presentan 6 pacientes con diagnóstico de tricobezoar tratados
en el Departamento de Cirugía del Hospital de Niños
Ricardo Gutiérrez de Buenos Aires, en los últimos
10 años.
Las edades oscilaron entre 3 y 14 años, todos eran de sexo
femenino y padecían trastornos de conducta evidentes.
En dos oportunidades encontramos que los tricobezoares poseían
en su constitución fibras sintéticas e hilos de piolín
trenzado.
El de mayor tamaño poseía una cola que se extendía
hacia el yeyuno, unos 60 cm más allá del ángulo
de Treitz (síndrome de Rapunzel) (1),
con un peso humedecido de 2 kilos.

Foto
1.Sísíndrome de Rapunzel
El diagnóstico prequirúrgico se realizó en
todos los pacientes intervenidos.
El interrogatorio y el examen físico fueron claramente orientadores
para el mismo.
La seriada gastroduodenal y la ecografía evidenciaron imágenes
características que corroboraron las sospechas diagnósticas.
A uno de los pacientes, derivado de otro hospital con diagnóstico
de tumor gástrico, se le realizó una T.A.C. como método
de estudio, y en otro caso el diagnóstico fue endoscópico
ya que el niño presentaba várices esofágicas
secundarias a un cavernoma de la vena porta.
La evolución postoperatoria de los pacientes asistidos fue
satisfactoria.
Se presentan 6 pacientes portadores de tricobezoares asistidos en
el Departamento de Cirugía del Hospital de Niños Ricardo
Gutiérrez de Buenos Aires en los últimos 10 años.
Se analizaron: sexo, edad, estado nutricional al momento de su diagnóstico,
sintomatología, presencia de trastornos psicológicos,
metodología diagnóstica utilizada y constitución
de los mismos. ( Ver Tabla N° 1 )
Presentación
de casos clínicos:
| Sexo
edad |
Estado
Nutricional |
Tricofagia |
Síntoma
Principal |
Alteraciones
Psicológicas |
Método
Diagnóstico |
Material
constitutivo |
F
- 3 |
Regular |
Sí |
Dipepsia |
Sí |
SEGD
Fibroscopía |
Pelo
Fibras |
F
- 7 |
Malo |
Sí |
Tumor |
Sí |
SEGD
Eco |
Pelo
Piolín |
F
- 8 |
Regular |
Sí |
Vómitos |
Sí |
SEGD
Eco |
Pelo |
F
- 10 |
Malo |
Sí |
Vómitos |
Sí |
SEGD
Eco |
Pelo |
F
- 10 |
Malo |
Sí |
Tumor |
Sí |
SEGD
Eco-TAC |
Pelo |
F
- 14 |
Muy Malo |
Sí |
Vómitos |
Sí |
SEGD
Eco |
Pelo |
Resultados:
Todos
los pacientes eran de sexo femenino y el promedio de edad fue de
8.6 años, con un rango de 3 a 14 años.
En el interrogatorio se corroboró que los niños presentaban
tricofagia activa más o menos importante, con trastornos
emocionales y alteración de la conducta.
El estado nutricional fue deficitario en casi la totalidad de los
pacientes y, en 2 ocasiones los bezoares eran mixtos: pelos más
fibras de lana y pelos más piolines en el restante.
Los motivos de consulta más frecuente fueron los vómitos
alimentarios postprandiales en 3 casos, tumor abdominal en 2 y dispepsia
en 1.
La seriada gastroduodenal realizada en los 6 pacientes que asistimos,
no dejó dudas diagnósticas, brindando imágenes
con un patrón típico y definido.
Un niño derivado de otro hospital ingresó con diagnóstico
de tumor abdominal, razón por lo cual se le realizó
una tomografía computarizada que reveló la presencia
de una masa intragástrica compatible con un tricobezoar.
La
ecografía realizada en 5 pacientes, mostró imágenes
orientadoras.
La evolución postoperatoria fue satisfactoria en todos los
niños, observándose en el caso N° 6 convulsiones
4 días después de la intervención, una complicación
no inherente a la cirugía como consecuencia de su patología
de base: neuropatía desmielinizante y tubulopatía
perdedora de sal.

Foto
2. Desnutrición severa. Obsérvese el tumo epigástrico
(paciente N°6)
....
Fotos
3 y 4. Seriada esófago gastroduodenal

Foto
5. T.A.C. Tumor intragástrico

Foto
6. Ecografía. Tumor sólido

Foto
7. Gastrotomía. Parto del bezoar

Foto
8. Espécimen
Discusión:
A
pesar de que los tricobezoares fueron descriptos hace más
de 200 años, poco se sabe de su origen y evolución
(6).
Mucho se ha especulado a cerca de los posibles mecanismos patogénicos
de los mismos, sin poder llegar a conclusiones enteramente válidas,
pero se cree que algunos factores podrían contribuir o potenciar
la incapacidad del estómago para propulsar y desembarazarse
de estos cuerpos extraños antes de que se produzca la concreción
de los cabellos.
La dismotilidad gástrica, la disminución del pH intragástrico,
la ingestión de sustancias alcalinas y enzimas pancreáticas
serían algunos de los factores predisponentes relacionados
en la producción de esta rara patología (6).
El tiempo que transcurre entre el comienzo de la tricofagia activa
hasta la manifestación de los síntomas, no está
bien definido, aunque se supone que en algunos pacientes pueden
pasar hasta 15 años, especialmente cuando la ingesta de cabellos
es gradual y lentamente progresiva (5).
Contrasta con lo antedicho observaciones de pacientes con tricofagia
compulsiva que no desarrollaron nunca tricobezoares (4).
-
Clasificación: (Tabla N° 2)
- A
) Tricobezoar: concreción de pelo
-
B ) Fitobezoar: concreción de vegetales celulósicos
indigeribles que forman masas mucilaginosas
- Iniciobezoar
(fibras de coco)
- Bezoar
Oriental (residuo de dátiles)
-
Diospirobezoar (fibras de nísperos no maduros)
- Bezoar
por papel
- C
) Quimiobezoar: concreción de sustancias químicas
- Halibezoar
(residuos de drogas)
- Amilobezoar
(almidón)
- Resinobezoar
(resinas)
-
Halobezoar (sustancias orgánicas)
-
Hemobezoar (sangre)
-
Lactobezoar (leche)
- Quimiobezoar
por lacas
- Quimiobezoar
por alquitrán
-
Mixtos
Con
respecto al diagnóstico, diremos que el mismo se fundamenta
principalmente en un buen interrogatorio y en un minucioso y detallado
examen físico, en busca de los antecedentes antes mencionados:
hábito de pica, tricofagia, tricotilomanía, alopecía
regional, etc.
Entrevista personal y examen físico:
El
cuidadoso examen físico podrá aportar datos orientadores
siendo útil revisar las heces en busca de pelos y examinar
el cuero cabelludo buscando zonas donde falte cabello.
La
desnutrición, la anemia, la palidez, los síntomas
digestivos vagos, la dispepsia postprandial, el tumor abdominal
epigástrico relativamente móvil, firme y doloroso
a la palpación profunda se sumarán a los trastornos
de conducta alimentaria asociados (hábito de pica), tricofagia
y tricotilomanía que podrán por si solos fundamentar
la sospecha diagnóstica.
La sustancia típica ingerida tiende a variar con la edad.
Los niños más pequeños suelen comer pinturas,
lacas, cabellos, ropas. Los más mayorcitos pueden comer excrementos,
arena, insectos, piedras etc.(7)
En algunos casos pueden observarse signos clínicos que evidencian
déficit vitamínico.
La pobreza, el abandono, la falta de supervisión por parte
de sus padres aumentan el riesgo de adquirir este trastorno. En
sujetos con retraso mental la prevalencia parece aumentar con la
gravedad del retraso.(7)
Antes de los 2 años de vida, es relativamente frecuente observar
la ingestión de sustancias no nutritivas, lo que no implica
la presencia de pica.
Será
correcto hacer diagnóstico de pica cuando el comportamiento
se hace persistente (por lo menos 1 mes) y resulta inapropiado dado
el nivel de desarrollo del invididuo. (7)
Si la conducta ingestiva aparece exclusivamente en el transcurso
de otro trastorno mental, (como por ejemplo, retraso mental, ezquizofrenia,
trastorno generalizado del desarrollo o el síndrome de Kleine-Levin),
solo debe establecerse un diagnóstico separado de pica si
el comportamiento ingestivo es de suficiente gravedad como para
merecer atención clínica independiente.(7)
Radiología:
La
radiografía simple de abdomen muestra una imagen epigástrica
que se prolonga al hipocondrio izquierdo, opaca mal definida y generalmente
sin niveles oclusivos a nivel del intestino delgado con aire distal
en colon.
La seriada gastroduodenal demostrará una patente radiológica
típica, definida por un defecto de relleno intragástrico
y en ocasiones por la filtración de bario por desfiladeros
gástricos a duodeno.
La sustancia de contraste que queda embebida en el tricobezoar reproduce
una sombra moteada persistente y de alta densidad durante los días
posteriores al estudio (2 - 7)
Fibroendoscopía:
En
ciertas casos se corroborará la sospecha diagnóstica
con la utilización de la endoscopía que podrá
ser utilizada para extraer pequeños bezoares móviles
en período de crecimiento intragástrico. Se publicaron
buenos resultados con un defragmentador endoscópico para
extraer bezoares gástricos sin requerimiento de la cirugía
(8).
Ecografía:
La
misma incluída dentro de los métodos de estudio e
un tumor abdominal, documentará la masa intragástrica
de características ecogénicas definidas
(7 - 8- 9)
T.A.C.:
Al
igual que la sonografía se la utilizará como método
de estudio de los tumores abdominales cuando no se sospeche el bezoar
o cuando se trate algunas complicaciones descriptas en la evolución
de los mismos (10).
El tratamiento de elección en nuestro Hospital fue quirúrgico.
El mismo consistió en realizar una gastrotomía vertical
lo suficientemente amplia como para provocar el parto del bezoar,
observando el estado de la mucosa gástrica y que no queden
fragmentos de pelos en los pliegues gástricos ni en el duodeno
(11).
El equipo quirúrgico deberá protegerse debido al importante
edor que emana del tricobezoar al ser exteriorizado del estómago.
Se completará la exploración en busca de ovillos pilíferos
en el intestino delgado y especialmente en la válvula ileocecal
donde se acantonan y provocan oclusiones (12 - 13).
La apertura gástrica se cerrará cuidadosamente en
dos planos. Las maniobras quirúrgicas y el cierre parietal
se deberá realizar pensando que estos pacientes pueden requerir
nuevas intervenciones si no mejoran su conducta psicológica
a través de un intensivo apoyo terapéutico (14).
A
pasar de no haber tenido que reoperar pacientes con tricobezoares
recurrentes en estos últimos años, se han reportado
casos que debieron reintervenirse, duplicándose la complejidad
de la cirugía como consecuencia del proceso adherencial anterior
(3 - 5 -15).
Recientemente se han publicado trabajos en donde se obtuvieron resultados
alentadores con un defragmentador endoscópico (8),
y con la utilización del litotriptor extracorpóreo
(16) así como también con el
uso de enzimas proteolíticas como la papaína en pacientes
adultos jóvenes (8).
Ante la menor duda acerca de posibles conplicaciones relacionadas
con el bezoar se deberá operar, puesto que la morbimortalidad
de estos pacientes complicados es extremadamente mayor (13)
Como complicaciones se describen oclusión intestinal, invaginación,
obstrucción de la vía biliar a nivel del esfínter
de Oddi, úlcera péptica, hemorragia digestiva, perforación
intestinal y peritonitis (6-11-13-15).
El
tratamiento en el postoperatorio debe contemplar:
-
Desfuncionalización gástrica
-
Dieta gastroprotectora (al recuperar el tránsito intestinal)
-
Medicación antiácida
-
Psicoterapia
Conclusiones:
- Los
tricobezoares son cuerpos extraños alojados en el aparato
digestivo de infrecuente observación.
-
La gran mayoría de estos pacientes son niñas
o mujeres jóvenes con alteración de la conducta
o retraso mental.
-
El diagnóstico se fundamenta en un detallado interrogatorio,
examen físico minucioso y la seriada gastroduodenal.
-
La cirugía se recomienda siempre que se efectúe
el diagnóstico de un tricobezoar de gran tamaño
(2/3 de la capacidad gástrica).
-
Como opción terapéutica queda abierta la interesante
posibilidad de utilizar un fragmentador por vía endoscópica.
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Dres.:
Fiorentino Jorge, Oneto Adrián, Salgueiro Fabián,
Cassella Ricardo
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