Hablamos
de reflujo gastroesofágico (RGE) cuando el contenido gástrico
se encuentra en la luz esofágica; se entiende por este contenido
no solo el ácido que habitualmente el niño tiene en
el líquido de los jugos gástricos, sino también
a la presencia de jugos pancreáticos o bilis; por este motivo,
en la actualidad, también hablamos de reflujo duodenogastroesofágico.
En
pediatría, es tan común durante la lactancia que se
lo considera un fenómeno fisiológico.
Si
es normal o anormal, depende de la frecuencia, la intensidad y los
síntomas que ocasione.
Es
mejor hablar de enfermedad por RGE que de RGE patológico,
ya que produce cronicidad, tratamiento médico prolongado,
lesiones esofágicas graves que incluyen el tumor maligno
y repercusiones en distintos aparatos o sistemas.
Como cirujanos, es nuestra obligación establecer mediante
diagnóstico precoz y estudios protocolizados cuando un niño
con RGE se encamina hacia ese problemático futuro, antes
que este se establezca con irreversibles consecuencias.
Estudios
realizados demostraron que en una serie de 126 lactantes con regurgitaciones,
el 50% eran asintomáticos a los 10 meses de vida y solo el
80% a los 18 meses.
Aproximadamente un 20% de los niños de este grupo tendrían
enfermedad por RGE.
En grupos de niños mayores con síntomas de reflujo,
el 50% presentaron esofagitis; alrededor del 80% respondió
al tratamiento médico, del 20% restante, 6% fue sometido
a cirugía y el 14% continúa sintomático, sin
mejoría.
La
mayoría de los reflujos gastroesofágicos estudiados
no se acompañan con hernia hiatal.
La hernia hiatal es una entidad poco frecuente, el reflujo se asocia
en escasas oportunidades, no hay un porcentaje para definirlo.
En el RGE, se deben considerar tres elementos importantes: una bomba
impulsora (esófago), una válvula (el esfínter
esofágico inferior) y un reservorio (el estómago).
El
adecuado mecanismo y la coordinación entre esta bomba, la
válvula y el reservorio, condicionarían una barrera
antirreflujo natural.
El aumento de la exposición esofágica al jugo gástrico
se debería a una incompetencia mecánica del esfínter
(60%), a una depuración esofágica ineficaz y anormalidades
del reservorio gástrico que aumentan el reflujo fisiológico.
El
estudio de un paciente con reflujo se establece a partir de la sospecha
clínica, es importante tener en cuenta que el reflujo no
solo es sinónimo de vómito, sino que hay una serie
de síntomas que lo acompañan o no, tales como rumiación,
halitosis, otitis crónica, cuadros bronquiales a repetición,
sueños interrumpidos por la noche, alteraciones de conducta,
dolor abdominal recurrente.
Los
estudios se practicaran a partir de los 6 meses de vida, dado que
a esa edad contamos con el tratamiento médico dietético
- postural, de lo que interpretamos como reflujo, con las normas
de puericultura que el pediatra conoce.
Si
un lactante menor de 3 meses presenta apnea, uno de los síntoma
del reflujo, recomendamos realizar los estudios correspondientes
para descartar un reflujo. Si no hay apnea, se deben adoptar medidas
dietético posturales.
Recordemos
el esquema de barrera antirreflujo natural, uno de ellos es la bomba
impulsora (el esófago) que es muy favorecida por la postura,
ya que la elevación del tronco en un plano inclinado de 30
- 40º facilitaría la evacuación y/o acción
de esta bomba.
El
material ácido en el esófago estimularía los
quimiorreceptores, los que condicionarían mecanismos vagales
como broncoespasmo, irritabilidad, dolor, etc.
La rumiación es un síntoma que el pediatra debe investigar,
porque habitualmente, los padres no lo saben definir.
Ante
la sospecha de reflujo gastroesofágico, el primer estudio
que se debe solicitar es la seriada esofagogastroduodenal, pero
no con la finalidad de observar el reflujo sino para descartar patología
orgánica que condicionaría el síntoma, se debe
analizar la integridad anatómica del esófago, del
cardias y del estómago para definir que es un trastorno de
tipo funcional y no estructural.
En
segundo lugar, la phmetría esofágica monitoreada de
24 horas define el reflujo patológico y la fibroendoscopía
más biopsia determinaría la lesión endoscópica.
La phmetria establece valores cualicuantitativos, objetiva porcentajes,
define "escores", diagnostica RGE patológicos y
evalúa adecuadamente el resultado de las terapéuticas
realizadas tanto médicas como quirúrgicas.
En
este momento, se evalúa la posibilidad de estudiar el reflujo
duodenogastroesofágico con phmetría a doble canal,
ya que una phmetría puede ser considerada normal en un paciente
con este tipo de reflujo y estudiado solo con un electrodo intraesofágico
en el tercio inferior.
El
estudio radiológico contrastado es fundamental para descartar
patología orgánica, que es muy importante, y muchas
veces, acompaña al síntoma. Hemos observado pacientes
con vólvulo gástrico, estenosis esofágicas,
hernia hiatal gigante, fístulas traqueoesofágicas,
pero, de ninguna manera, con la seriada se puede evaluar el grado
de patología de reflujo; por lo tanto, los grados 1, 2, 3,
y 4 no se tiene en cuente para la gravedad de este.
Las
etapas del tratamiento médico que aconsejamos son las siguientes:
- Dietético
que significa una comida fraccionada, espesa, frecuente y de escasa
cantidad.
- Postural, una manera eficiente de proteger al paciente.
- Farmacológico con proquinéticos y protectores de
la mucosa esofágica.
En
la actualidad, el RGE sería uno de los factores etiológicos
responsables de muerte súbita.
El
RGE puede ser condicionante de esta apnea y el estudio adecuado
para demostrarlo es la polisomnografía más la phmetría
en el mismo momento para correlacionar causa y efecto.
Los
niños con alteraciones neurológicas severas suelen
presentar patologías por RGE.
En
estos casos el mecanismo fisiopatológico del mismo es particularmente
diverso, y corresponde a la enfermedad misma: el retraso del clearence
esofágico y de la evacuación gástrica, postración
por la gravedad del cuadro, constipación y aumento de la
presión abdominal.
El
reflujo debe ser investigado en forma sistemática con el
monitoreo prolongado del ph esofágico como técnica
de elección; la Endoscopía está indicada en
el paciente con RGE severo, para evaluar el estado de la mucosa
esofágica. Si se ha indicado la implantación de un
botón gástrico para alimentación enteral o
gástrica contínua, se debe evaluar previamente el
reflujo mediante phmetría, y de esta forma determinar la
necesidad de practicar una funduplicatura de Nissen más gastrostomía
para manejar el estado nutricional.
Todos
los pacientes operados de atresia de esófago tienen reflujo,
porque hay una interrupción anatómica congénita,
evidentemente la onda de propulsión de ese esófago
también está interrumpida, y modificaría, en
gran medida, el clearence esofágico, pero mucho niños
manejan adecuadamente estos trastornos motores del esófago
y, con el tiempo, pueden evolucionar hacia la curación del
mismo.
No
es necesario considerar que la cirugía antirreflujo es una
condición para todos los pacientes con atresia de esófago.
Las
indicaciones de cirugía del reflujo son:
A)
De acuerdo con la edad, en primer lugar, pacientes con apnea con
los que se puede demostrar la correlación de los síntomas
del fenómeno causa - efecto por el estudio polisomnográfico
con phmetría.
B)
Paciente con atresia de esófago a cabo distante, en el
que se mantiene la estenosis a pasar del tratamiento con dilatación,
esto está marcando la presencia de reflujo.
Las
atresias de esófago que se acompañan con cuadros
de bronquitis crónicas a repetición.
La
hernia hiatal gigante, donde hay un deslizamiento del estómago
hacia el tórax, pacientes neurológicos por las consideraciones
que ya hemos explicado, el paciente con bronquitis crónica
recidivante y reflujo patológico, refractario al tratamiento
médico y, por último, el grupo de pacientes en los
que la phmetría esofágica monitoreada, antes y después
del tratamiento, no modifican los ítems numéricos
que se evalúan: el número de episodios de reflujo,
el flujo más largo, el tiempo total de reflujo, el porcentaje
de tiempo de reflujo, los episodios mayores de cinco minutos,
y con una fibroendoscopía (que siempre tiene que estar
acompañada con la biopsia esofágica) que se correlaciona
con esos hallazgos phmetricos.
C)
Presencia demostrada de RGE alcalino.
La
técnica quirúrgica consiste en realizar una funduplicatura,
rodear el esófago abdominal con la curvatura mayor del estómago,
de tal manera de crear un sistema valvular que funcione cuando el
estómago se dilate por la presencia de contenido comprimiendo
el esófago que está invaginado dentro de él.
La
técnica laparoscópica, que en adultos se practica
en forma corriente, se está realizando en el ámbito
pediátrico y, por supuesto, todo lo que se conoce como cirugía
mínimamente invasiva en donde la relación de la endoscopía
y la laparoscopía marcará la posibilidad de realizar
esta técnica antirreflujo con menores riesgos para el paciente
y con un menor tiempo de recuperación y alivio de los síntomas.
Un
equipo multidisciplinario constituido por gastroenterólogo,
neumonólogo, neurólogo, otorrinolaringólogo,
endoscopista, radiólogo, alergista y cirujanos, será
el encargado del estudio y tratamiento de estos pacientes.
Dr.
Ricardo Cassella.
Jefe de División Cirugía.
Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.
Buenos Aires, Argentina.

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