Los
quistes y fístulas del tracto tirogloso son una de las patologías
halladas más a menudo a nivel cervical durante la niñez.
En frecuencia ocupan el segundo lugar entre los tumores benignos
del cuello en pediatría, sólo superados por las adenopatías
(ganglios agrandados de tamaño que se palpan)
¿
Cómo se producen? (Embriología)
La
glándula tiroides deriva del "foramen secundum"
y se ubica en la porción anterior de la bolsa faríngea.
Tiene su origen en 3 esbozos, 2 laterales y uno medio.
A
partir del 17° día de la gestación se desarrolla
como proliferación epitelial de la faringe, penetrando en
el mesodermo en forma de espesamiento dependiente de la pared anterior
faríngea, en la línea media y a nivel del segundo
arco branquial. Se alarga y desciende desde la cavidad bucal (agujero
ciego de la lengua) hasta el temo tiroideo, constituyendo el conducto
tirogloso.
A
la décima semana finaliza el crecimiento de la glándula,
desapareciendo este conducto. Si alguna porción persiste,
segrega un coloide originando una cavidad quística: el quiste
tirogloso.
El
hueso hioides, que deriva del segundo y tercer arcos branquiales,
comienza su desplazamiento en sentido ventral, fusionándose
y envolviendo el quiste.
La
movilización hioidea determina la flexión y segmentación
del tracto a nivel de la cresta, que constituye el punto de máxima
presión, separándose y desapareciendo los vestigios
epiteliales cuando la glándula tiroidea alcanza su posición
final.
La
falta de procesos de involución del tracto tirogloso hace
que persistan diversos restos embrionarios, que son origen de formaciones
quísticas o fistulosas ubicadas generalmente en la línea
media del cuello.
Clínica,
diagnóstico y tratamiento:
Los
quistes y fístulas del tracto tirogloso están entre
las lesiones más frecuentes halladas a nivel cervical durante
la infancia. Aunque sus elementos constitutivos existen desde el
comienzo del embarazo, muy rara vez se manifiestan clínicamente
durante el periodo neonatal o la lactancia.
La semiología cervical evidencia un tumor ubicado sobre la
línea media o lateralizado a no más de 2 cm. de ésta.
De tamaño variable siempre excursiona en sentido céfalo
caudal con la deglución.
De
superficie lisa y de consistencia renitente, no se halla adherido
a los planos vecinos y por lo general no se palpan adenomegalias
(ganglios agrandados) satélites. Cuando el quiste está
ubicado en la base de la lengua, ésta suele estar protruida
(salida hacia fuera).
Los
pacientes pueden presentar mal aliento ( halitosis) que se asocia
a la descompresión intermitente del quiste por fistulización
en la boca.
La fistulización externa con flogosis periquística
reconoce como principal agente infeccioso al estafilococo
Diagnósticos
diferenciales:
1.
Linfadenopatías (ganglios agrandados de tamaño)
2. Quistes dermoides
3. Lipomas
4. Linfangiomas, hemangiomas.
5. Nódulo tiroideo o tiroides ectópica
6. Ránula
Para
realizar un buen diagnóstico, es indispensable solicitar
sistemáticamente un centellograma tiroideo para descartar
compromiso glandular.
El quiste se suele conectar con el agujero ciego de la lengua por
un conducto que atraviesa el hueso hioides, razón por la
cual se acepta formalmente la operación de Sistrunk, que
extirpa la zona medial del hueso hioides (ver figura n 1).
Figura
1
En
síntesis, los quistes tiroglosos el tamaño de un guisante,
se constituyen en el tumor cervical benigno (excluidas las adenopatías)
más frecuentes en los niños.
Las
manifestaciones clínicas casi siempre aparecen antes de los
5 años de vida y sólo ocasionalmente durante la lactancia.
Su tratamiento es siempre quirúrgico y para que sea exitoso
se deberá resecar no sólo el quiste, sino también
su trayecto y la porción medial del hueso hioides.
Aquel
cirujano que desconozca estos principios condena irremediablemente
a la recidiva y a una segunda operación, con más inconvenientes
inherentes a toda reoperación.


Figuras
2 y 3
Dr. Jorge Fiorentino 
Cirujano Infantil |