Debido
a que los cirujanos infantiles debemos responder a las inquietudes
de un número muy importante de padres que consultan por
fimosis (imposibilidad de rebatir el prepucio sobre el glande
del pene), desde hace varias décadas se intenta determinar
si la circuncisión profiláctica en los varones recién
nacidos, provoca beneficios médicos y económicos
en los sistemas de salud.
Los
beneficios sanitarios todavía son inciertos, pero la revisión
de la literatura sugiere que el cáncer de pene es la enfermedad
más seria y costosa que puede ser prevenida con esta operación.
Otras
enfermedades posiblemente evitadas con este tipo de procedimiento
como la balanitis, fimosis, infecciones urinarias etc., son mucho
menos serias que el cáncer y, los efectos de circuncidar
en términos de casos prevenidos, son objetiva y científicamente
desconocidos.
En
tal sentido, los beneficios monetarios de intervenir para prevenir
el cáncer de pene o la circuncisión terapéutica
más tardía por fimosis, nunca excederán los
costos y esta política nunca podrá justificarse en
base a criterios económicos exclusivos.
Muchos
son los que piensan que no es necesaria desde el punto de vista
higiénico y que tampoco previene las enfermedades de transmisión
sexual.
Completando
lo antedicho, estudios realizados por médicos en Israel (país
que por cultura y religión circuncida a todos los varones)
demostraron que tampoco se disminuye la incidencia de cáncer
cervical uterino en las mujeres judías.
Concluyendo,
la circuncisión neonatal (no terapéutica) está
fundamentada en criterios religiosos, culturales y cosméticos
aún cuando "la belleza" se encuentra en los ojos
del padre observador más que en la persona que debe llevar
la muestra quirúrgica o no, el resto de su vida.
La
bibliografía médica universal, pocas veces produce
tan encontradas diferencias para fundamentar los criterios mandatorios
que hagan justificar esta operación y podríamos citar
infinidad de estudios donde se recomienda o no la práctica
de la misma.
Hablemos
francamente con los niños y padres que nos consultan. Todo
lo que no se comente puede generar vacíos informativos, que
pueden ser llenados con fantasías erróneas de quienes
no saben, y en algunos casos no quieren entender.
Hasta
que se demuestre lo contrario, debemos seguir pensando y aconsejando
desde el punto de vista profesional, que la circuncisión
neonatal profiláctica debe considerarse una operación
cosmética y los fondos públicos deben gastarse en
otras medidas preventivas y terapéuticas que brinden beneficios
sanitarios y-o económicos más consistentes y probados.
Dr.Jorge
Fiorentino  |