|
Se
expone una variable epidemiológica de un grupo de
pacientes traumatizados por el imprudente uso de los ascensores.
La casuística esta constituída por 159 niños,
excluídos 2 pacientes que habían sufrido lesiones
de la pierna, y de 1 que introdujo la mano a través
de las rejas metálicas del ascensor.
Contribuimos
al conocimiento etiológico, patogénico y terapéutico
de esta entidad, así como también exaltamos
la imperiosa necesidad de adoptar las medidas preventivas
que el problema exige. |
Introducción
Los
traumatismos matan e invalidan por año más niños
que todas las enfermedades congénitas infecciones y neoplásticas
juntas (5). Sabemos que la prevención
es la mejor forma de evitar los mal llamados "accidentes",
pero los programas actuales de orientación y enseñanza,
son escasos y lamentablemente poco útiles (4),
En
los Estados Unidos de Norte América, fallecen anualmente
30.000 niños por eventos traumáticos, y más
de 1.000.000.- son hospitalizados por este motivo.
En
los últimos 25 años Suecia ha logrado disminuir a
la mitad el índice de mortalidad secundaria a lesiones traumáticas
no intencionales, combinando una exhaustiva enseñanza pública
con estrictas normas de seguridad (1).
En
este trabajo se expone una variable epidemiológica de un
grupo de pacientes atendidos en el Hospital de Niños Ricardo
Gutiérrez de Buenos Aires, durante un periodo de 3 años.
Estos pacientes habían sufrido diversos grados de traumtismos
de pie, ocacionados por imprudencia en el uso de ascensores.
El
objetivo de la siguiente presentación es contribuir al conocimiento
de la etiología, patogenia y la terapéutica de este
tipo de eventos, así como estimular la adopción de
las medidas preventivas que el problema exige
Material
y Métodos
La
población estudiada correspone a un grupo de niños
lesionados por el uso indebido de los ascensores. Alguno de estos
pacientes, por la gravedad de sus lesiones fueron internados en
las diferentes Unidades del Departamento de Cirugía .
La información obtenida de las historias clínicas,
fue procesada en forma manual, recogiendo datos y conclusiones que
se exponen a continuación:
-
Los pacientes cuyas edades oscilaron entre 21 meses y 9 años,
fueron divididos en 4 grupos etareos
-
Para
determinar las zonas lesionadas, se tomó en cuenta la
clasificación internacional de las enfermedades, revisión
1965, V1, de la OMS (Organización Mundial de Salud) (2)
-
Se
convino en discriminar la gravedad de las lesiones. Las mismas
se clasificaron en tres categorías: a) leves, b) moderadas
y c) graves:
- a)
Leves: escoriaciones, sufusiones equimóticas y edemas
inflamatiorios sin pérdida de sustancia ni fracturas
- b)
Moderadas: Scalping del dorso del pié y lesión
tendinosa con o sin fractura
- c)
Graves: Amputaciónes parciales o totales de dedos,
así como pérdida del pie y/o pierna
-
Con
respecto a la discriminación de la hora en que ocurrió
el accidente, se establecieron grupos de 0 a 6 horas, de 6 a
12 horas, de 12 a 18 horas, de 18 a 24 horas.
-
En
lo que respecta al lugar del accidente, casi la totalidad ocurrió
en los respectivos domicilios.
Resultados
El
Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez atiende por año
alrededor de 4.000 pacientes que han sufrido lesiones traumáticas
de todo tipo y gravedad (3).
El
1,2 % (50 pacientes) presentan lesiones en los pies ocasionadas
en los ascensores con puertas enrejadas o en tijeras. Esto equivale
a decir que cada 7,5 días se atienden en el Departamento
de Urgencias un niño con el llamado "pie de ascensor"
Edad
La
mediana de edad fue de 3,5 años, con una dispersión
de 21 m. a 9 años

(Gráfico I)
El
88 % de los pacientes traumatizados (grupos B y C: 140 pacientes)
tenían entre 2 y 4 años. Este tan abrumador predominio
tiene su razón de ser: los menores de 2 años dependen
de los cuidados de los mayores, por lo que están menos expuestos
a sufrir este tipo de traumatismos; en cambio los niños más
afectados fueron aquellos con movilidad autónoma.
Sexo
Concordando
con las estadísticas mundiales, los varones duplican en número
a las mujeres (3). Si se relaciona la edad
con el sexo, observaremos un predominio "in crescendo"
para los pacientes varones, duplicando ampliamente el de las niñas

(Gráfico
II)
Hora
del Evento Traumático:

(Gráfico
III)
Gravedad Lesional

(Gráfico
IV)
Discusión
a)
Consideraciones etiológicas:
La lesión pie de ascensor la hemos visto en niños,
principalmente de primera infancia, que han introducido el pie a
través del enrejado metálico de la puerta interna
del ascensor. Al tener el niño el pie introducido a través
del enrejado, la parte dorsal del zapato se desliza rozando sobre
la pared de los entrepisos.
Cuando
el ascensor en su trayecto pasa a nivel de la puerta exterior, el
pie se libera, ya que la puerta externa no se encuentra en el mismo
plano que la pared de los entrepisos. Al continuar en su ascenso,
el dorso del pie choca contra el dintel de la puerta, produciendo
la flexión plantar del mismo, quedando interpuesto y aprisionado
entre el borde del piso del ascensor y el dintel, arrastrándose
luego por el entrepiso (fig. 1, 2 y 3).
Figura
1: enrejado metálico (puerta tijera)
fig.
2: pie a través del enrejado metálico.
fig.3:
pie aprisionado.
Es
en esta situación donde se inicia el traumatismo, cuya característica
es la atrición de la región dorsal del pie. Al continuar
en su ascenso, y al seguir el pie interpuesto, aumenta el grado
de lesión, llegando en algunos casos hasta la amputación.
Generalmente
el coche se detiene porque no hace contacto eléctrico a causa
del pie interpuesto o porque el niño moviliza la puerta al
intentar sacar el pie, o por la acción voluntaria de algún
acompañante. En otros casos, al abrir la puerta violentamente,
ésta produjo lesiones adicionales al comprimirse el pie entre
los hierros de la puerta tijera.
b)
Patogenia:
Hemos observado que este tipo de traumatismos revistió mayor
importancia en los niños que calzaban zapatos de cuero y
suela dura, que en aquellos que tenían zapatillas o similares.
Los
que presentaban calzado duro, al tener mayor limitación de
movimientos, se encontraron impedidos de retirar el pie, contrariamente
a lo que sucedía con un calzado blando, en el que se produce
generalmente la rotura de la capellada y la hiperflexión
de la suela (fig.4)
Fig.4:
zapato de cuero con capellada rota.
El
traumatismo puede variar desde una simple escoriación en
la parte dorsal del pie, hasta la sección de los dedos o
el antepie
La
pérdida de sustancia ocurre generalmente a nivel de la primera
cuña o el primer espacio interóseo (fig. 5 y 6) .


Fig.
5 y 6
Este
hecho se explica ya que es aquí donde el pie presenta mayor
espesor y menor flexión. Es dificil delimitar la zona de
necrosis en un primer momento, ya que acompañando al proceso
de atrición, el pie se presenta edematoso a causa del síndrome
compartimental que se desarrolla entre los huesos del tarso y metatarso
(fig. 7).
Fig .7 y 8
c)
Tratamiento:
Dado el tipo de lesiones que estos eventos ocacionan, el grupo médico
ideal deberá estar integrado por cirujano general, ortopedista,
y cirujano plástico. La evaluación de estos pacientes
se realizará en conjunto para coordinar la terapéutica
futura. Es conveniente que todas las resoluciones estén centradas
en uno de los especialistas, para que este sea el que maneje la
información periódica que se les dará al los
padres del paciente.
Es
de suma importancia describir las características de la lesión,
no siendo conveniente hacer pronósticos hasta las 48/ 72
horas posteriores, cuando ha cedido el edema y la necrosis si existe,
se delimite.
Ante
todo niño que venga a la consulta, será primordial
calmar el dolor como primera actitud terapéutica antes de
comenzar la evaluación del daño.
Es
común que la sola inspección del pie identifique desde
un comienzo este tipo de traumatismo tan característico por
su aspecto.
Posteriormente
se realizara la antisepsia de la herida y una cura plana ligera
para realizar el estudio radiográfico. Se solicitarán
radiografías, de frente, perfil y oblicuas comparadas, con
el fin de demostrar lesión ósea.
La
investigación semiológica deberá ser sumamente
cuidadosa, y se dejará constancia de edemas inflamatorios,
lesiones de partes blandas con o sin fracturas, amputaciones totales
o parciales de los dedos o compromiso grave de todo el pie y/o pierna.
El
esquema clásico de tratamiento indicado por Ottolenghi (6) para los traumatismos de pie, es la base de nuestra terapéutica,
difiriendo el problema esquelético hasta tener una buena
cubierta cutánea y ningún tipo de infección.
Cada
caso planteará una solución específica que
aunque se instrumente dentro de los conceptos clásicos de
debridamiento y exéresis de los tejidos necrosados debe enfocarse
el problema pensando que no solo se trata de una fractura, sino
de una herida compleja, en la que hay que atender a cada uno de
sus componentes con la misma dedicación.
Quedaron
atrás los métodos iniciales en los que luego de la
reducción fracturaria y la toilette quirúrgica, se
dejaba granular por segunda la herida.
En nuestra casuística solamente los niños con scalping
dorsal pequeño son los que se dejaron cicatrizar por segunda,
desistiéndose del injerto. El mismo, tendrá el valor
de un apósito temporario o cobertura permanente en una zona
neutra.
Sean
cutáneo - aponeuróticos o cutáneo - aponeurótico
- musculares, si poseen buena circulación, coadyuban a la
detersión biológica de los tejidos lesionados de acuerdo
a los conceptos enunciados por Marino a la vez que promueven la
cicatrización temprana.
Se
tendrá especial cuidado en evitar que el inerto no produzca
una cicatriz retractil, ya que al proceso de retracción intrínseco
propio, se suma la retracción extrínseca que abarca
el tejido perilesional.
Similar
efecto provocará una lesión de considerable tamaño
que se deje cicatrizar por segunda. Tales eventualidades requerirán
alargamientos tendinosos, capsulotomías y cetaplastías
que prolongarán el tratamiento y la internación (7).
En
los últimos años, la conjunción de los especialistas
ha hecho posible tratar sinérgicamente a estos niños,
actuando sobre la fractura y la pérdida de sustancia mediante
el recubrimiento cutáneo apropiado, evitándose así
las complicaciones mencionadas.
La
conducta frente a un traumatismo simple estará dirigida a
efectuar una prolija toilette de la pierna y pie incluyendo los
espacios interdigitales. Este procedimiento se realizará
en quirófano con anestesia general, realizando previamente
un cepillado con antisépticos y secando el miembro con gasas
esterilizadas.
Si
existiesen, se removerán los tejidos necróticos. La
lesión se cubrirá con apósitos grasos con antibióticos
(Platsul A) o bálsamo del Perú y se efectuará
vendaje acolchado no muy compresivo. Posteriormente se realizará
una valva de yeso que mantendrá el pie a 90° respecto
a la pierna. La misma incluirá la rodilla.
La
inmovilización disminuirá el dolor al poner en reposo
el miembro con la resolución consecuente del edema.
Se indicará reposo con el pie elevado sobre el plano de la
cama.
De acuerdo a la observación de la herida se prescribirán
antibióticos, antiinflamatorios y cobertura antitetánica.
El tiempo de evolución de las lesiones no graves, es de aproximadamente
de 2 a 3 semanas.
Si
transcurrido este lapso persiste una supeficie cruenta, tejido de
granulación en actividad y ausencia de infección,
se podrá indicar el injerto, el cual será estampillado
o pediculado, según la zona y el criterio del cirujano plástico.
Las
fracturas expuestas recibirán igual tratamiento que las producidas
en cualquier otro sector del esqueleto. Si se considera necesario,
se efecturá osteosíntesis cuando no haya peligro de
infección.
Estos
traumatismos graves del pie con fracturas y avulsiones de tejidos
blandos, constituyen una de ls lesiones de mayor dificultad terapéutica
por la misma anatomía y fisiología de este segmento
corporal.
Con
las pautas de tratamiento aquí anunciadas creemos que beneficiamos
realmente al paciente, disminuyendo su periodo de internación,
proporcionándole las mejores posibilidades para una marcha
precoz, libre de problemas funcionales
Caso:
Niño J.S. Edad: 24 meses.



Calzado
con zapatillas de lona. Lesión scalping de antepié
sin lesión ósea. Tratamiento: cura plana cada 48 horas
con antisépticos y apósitos grasos. Evolución
28 días.
Comentario
y Conclusiones
Consideramos
que una serie de medidas fáciles de adoptar, podrían
disminuir en forma notable los mal llamados "accidentes"
provocados por el uso de los ascensores.
Las
autoridades deberían establecer normas estrictas que obliguen
a los industrialies que fabrican elevadores domiciliarios a brindar
las máximas seguridades para los usuarios, suprimiendo las
puertas tipo tijeras, o cubriéndolas con elementos flexibles
que impidan la introducción a través de ellas, de
pies o manos con el vehículo en movimiento.
Es
imprescindible educar a niños y padres con respecto al peligro
que pueden originar cierto tipo de ascensores.
Este
tipo de información debería ser impartida en los jardines
de infantes y escuelas primarias, ya que de estos grupos etáreos
se nutre la casuística.
Un varón entre 2 y 4 años entre las 12 y las 24 horas,
introducirá su pie entre las rejas del ascensor de un edificio
de departamentos, cada 7 días !!! y en más del 90
% de los casos en sus propios domicilios.
También
debería instituirse a los encargados de estas casas de vecindad
para que alerten a sus habitantes.
Este
tipo de traumatismos y la invalidez consecuente, es absoluta responsabilidad
de los adultos, ya que no instruimos a nuestros hijos de los peligros
de una macanización que como es de uso cotidiano y añeja,
aparenta ser "buena" ya que forma parte de nuestro habitat,
pensando que obviamente así es asumida por ellos, olvidándonos
del espíritu explorativo y aventurero de nuestros niños.
No
solo las autoridades y los padres, los pediatras y maestros, debemos
prevenir a nuestros niños de estos peligros tan frecuentes
y tan poco difundidos.
Bibliografía
1.- Berfenstam R.: Learning from swedwns experience in preventing
chilhood accidents. Pediat Ann 6:102, 1977
2.- Clasificación Internacional de las Enfermedades: Reviión
1965 V1 y V2 OMS, Ginebra 1968 - 1970
3.- Fumagalli L., Rivarola A, Blanco Kuhne E. Et al: Taumatismos
en el niño. Editorial Panamericana, México, 1984 1er
Edición
4.- Fumagalli L., Rivarola A, Blanco Kuhne E. Et al: Rev. Hosp.Niños
58:63.1973
5.- Holder T.M., Aschcraft K.W.: Cirugía Pediátrica,
Traumatismos en el Niño. Editorial Panemericana, México
1984, 1er Edición
6.- Kostianowsky A.S. et al: Nuestra conducta frente a las heridas
graves del pie. Actas y Trabajos de la Soc. Arg. De Med. Y Cir.
Del Pie 1:106, Buenos Aires, 1982
7.- Tsutomu I. Et al: Microvascular free flaps for the treatment
of avulsion. Injuries of the feet in children. The Jour of Trauma
22:15,1982
Artículo
extraído de la Revista del Hospital
de Niños Ricardo Gutiérrez, Junio 1985
Dres:
Jorge Fiorentino, Aldo Vizcaíno, Enrique Blanco Kuhne, Ricardo
Cassella, Luis Fumagall y Johnny
Ortiz.  |