Es
bueno tener claro varios aspectos que podrán ayudar a reducir
la ansiedad del grupo familiar relacionada con la cirugía.
Primero
asegúrese que entiende perfectamente bien la condición
médica que ha motivado la necesidad de dicha operación.
Siéntese y hable claramente con su pediatra y el cirujano.
Pregunte: ¿Es realmente necesaria la operación? -
¿Si no la hacemos que podría suceder?
Asesórese
si es un caso de emergencia o se puede esperar, tiempo que puede
usarse para preparar mejor a su hijo, etc.
Aún
en procedimientos de emergencia existe un tiempo antes de la operación
que permite que se pueda preparar al paciente para el procedimiento
quirúrgico, administrando por ejemplo suero endovenoso, antibióticos,
tomar muestras de sangre para análisis, placas radiografías,
ecografía, etc.
¿Si
se decide esperar que podría pasar?
No
espere respuestas categóricas ni porcentajes. Tenga en mente
que la medicina no es una ciencia exacta y se basa mucho en la estadística
clínica para llegar a conclusiones científicas.
La
mayoría de los recién nacidos, lactantes y niños
que se operan lo hacen utilizando anestesia general. Esta es más
segura que otros tipos de anestesia, y no produce secuelas adversas
en el futuro desarrollo físico ó mental del niño.
Es
recomendable tener el estómago vacío antes de operarse,
y se guardará ayuno por 4 horas antes del procedimiento en
bebés y al menos 6 horas en niños mayores.
Pasado
los primeros dos años de edad se puede ofrecer una explicación
sencilla de lo que le van a realizar. Para estos fines, cuadernos
con dibujos y láminas de la sala de operaciones ayudan significativamente.
Los padres pueden contar a modo de historia lo que va a suceder
en forma repetitiva de forma tal, que se cree una rutina en la mente
del niño.
Durante
el preoperatorio se puede dar una vuelta a modo de excursión
por la institución para ambientar al niño adecuadamente.
El día del procedimiento se vestirá a la mamá
con igual ropa que la usada por los médicos en sala de operaciones.
Esto ayudará a templar el ambiente.
El
efecto de una operación u hospitalización no necesariamente
será malo para el niño y en algunos casos, por el
contrario, puede ser una influencia positiva en su desarrollo emocional.
Es
importante recalcar que desde un punto de vista fisiológico,
el niño ideal para realizar un procedimiento quirúrgico
es aquel que:
1)
se ha preparado adecuadamente para la hospitalización
2)
confía en sus padres, pediatra, cirujano y su grupo de colaboradores
3)
entiende dentro de la capacidad de su desarrollo mental, el significado
de la cirugía que se le va a practicar en su cuerpo y sus
beneficios.
Dr.
Jorge Arturo Fiorentino

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