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PACKING HEPATICO: ALTERNATIVA ANTE UN
TRAUMATISMO ABDOMINAL SEVERO
Oneto, A.R.*; Caffarone, D.A.**
Unidad de Cirugía Infantil - ** Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica.
Departamento de Cirugía – Servicio de Pediatría.
Hospital Regional - Ushuaia.
 

RESUMEN

Se presenta un paciente con traumatismo abdominal contuso con lesión hepática grave tratado en el Hospital Regional Ushuaia utilizando “pack” abdominal para controlar una hemorragia severa que hubiera llevado a un estado de shock por hipotermia, acidosis y coagulopatía.

Este procedimiento se completa con una segunda intervención programada para retirar los “packs” y resolver definitivamente las lesiones.

El momento de esta segunda exploración es controvertido y variable ya que se contraponen las ventajas iniciales contra los efectos deletéreos provocados por el aumento de la presión intrabdominal e infecciosos por el tiempo prolongado de los “packs”. Index Words: Trauma hepático Pediátrico – Hemorragia – Packing – Coagulopatia.

 

INTRODUCCION

Han habido muchos cambios desde que Pringle (1) en 1908 sostuvo que un lesión hepática significativa no se resolvería en forma espontanea y que una actitud intervencionista era la única alternativa aceptable en estos enfermos.

Con el advenimiento de la era moderna surgen entre las poblaciones civiles, la utilización de armas de fuego de gran poder destructivo, así como también aparecen los medios de transporte que alcanzan gran velocidad, lo que trajo aparejado la producción más frecuente de lesiones múltiples, y de mayor severidad, que fueron obligando poco a poco a un cambio en las conductas frente a este tipo de pacientes.

En esta misma comunicación Pringle (1) fue el primero en enunciar los principios de la compresión y el packing hepático para el control del sangrado venoso portal; y Halsted en 1913 (2) introduce la utilización de láminas de goma entre el hígado y los packs, para proteger al primero. Independientemente de estos reportes el método no alcanzó popularidad prevaleciendo una conducta agresiva bien delineada durante la segunda guerra mundial, estando prohibido el “packing” para lesiones hepáticas severas(3).

Durante décadas la laparotomía en el trauma consistió en una serie de pasos prioritarios, entre los que se contaban el acceso, la exposición, la hemostasia, la resección, y finalmente la reconstrucción (4).

Este esquema rígido e inflexible desconocía las consecuencias nefastas que podría llegar a producir en la fiosología del enfermo, el cual finalmente, de no lograr revertirse ese estado “pagaba” con su vida esta compleja sucesión de eventos.

El énfasis puesto en el mantenimiento de la estabilidad fisiológica y metabólica en el tratamiento quirúrgico del trauma abdominal ha llevado al desarrollo de concepto multidisiplinario en etapas que incluyen laparotomías breves, “packs” peri – hepáticos, cierre abdominal temporario, y embolización angiográfica (5) (6).

El objetivo de esta presentación es mostrar el resultado del tratamiento del trauma hepático severo mediante “packs” abdominales en la Unidad de Cirugía Infantil y Terapia Intensiva Pediátrica del Hospital Regional Ushuaia y realizar una revisión bibliográfica del tema.


CASO CLINICO

Paciente oriunda de la ciudad de Rosario de 12 años, que ingresa el 31/01/01 con diagnóstico de politraumatismo con trauma cerrado de abdomen por caída accidental de un pasa manos de hierro.

Al ingreso paciente lucida, conectada, con palidez extrema, pulsos periféricos filiformes, taquicardia. TA: 90/50 con relleno capilar menor de 2 seg. Buena entrada de aire bilateral, abdomen blando depresible y doloroso a la palpación superficial y profunda en flanco izquierdo y fundamentalmente hipocondrio derecho sin reacción peritoneal.

No se evidencia signos externos de lesión. Se realizan maniobras de resucitación con pasaje de 750 ml de solución fisiológica para un peso estimado de 38 kg.

Ecografía abdominal:

Lesión anfractuosa en segmento 7 y contusión renal izquierda con liquido libre en cavidad abdominal.Laboratorio de ingreso:

Hto: 31% Hgb: 9,8 mg%
Rto Bcos: 14 800 x mm3
Plaquetas: 559 000
TP: 65% KPTT: 30 seg
Amilasa: 74.
Rx. Torax: Normal.Con la paciente estable, hemodinamicamente compensada luego de recibir:
Sol. Fisio: 1500 ml.
Haemacel: 1000 ml.
Sangre entera: 500 ml

T.A.C. de abdomen c/s contraste: estallido hepático con múltiples lesiones anfractuosas, profundas de segmentos 6 y 7; exclusión de segmentos 2 y 3. Contusión renal bilateral. Lesión hepática tipo V. ( Tabla 1 ); ( Fig. 1 )

Al regresar de tomografía presenta un segundo episodio de hipotensión con importante aumento de diámetro abdominal por lo cual se decide su exploración quirúrgica.

Cirugía:
Se aborda por una incisión subcostal derecha con prolongación a hipocondrio izquierdo y superior a nivel de línea media (incisión en estrella). Al abrir peritoneo se aspiran 3 litros de sangre libre y se observa hígado derecho con múltiples lesiones anfractuosas, profundas en segmentos 5, 6 y 7.

En hígado izquierdo presenta amputación del 50% del lóbulo con ramas portales y suprahepáticas sangrantes.

Se realiza hepatectomía izquierda; sutura de laceraciones múltiples sin lograr cohibir totalmente el sangrado.

Presenta importante hematoma retroperitoneal el cual se deja intacto. Ante la gravedad del cuadro se deja un pack de gasas envaselinada sobre la superficie hepática comprimiendo las zonas de sangrado. Se drena la cavidad y se cierra el abdomen con la intención de nueva exploración en 48 hrs.


UTIP 1: la enferma se encuentra con importante inestabilidad hemodinámica, intubada en ARM, con una vía central en subclavia izquierda y 3 vías periféricas, vasoconstricción periférica, taquicardia ( 180-190 X min) y TAM variable, alrededor de 60 mm Hg, con PVC de 3 mm Hg. Recibe inotrópicos ( dopa- dobuta 10 gamma/Kg ); midazolam, fentanilo y ceftriaxone.

En las primeras 6 hs pierde por los drenajes 1465 ml, expandiéndose con 2250 ml de coloides y sangre ( 60 ml/ kg).

Laboratorio de UTIP 1:
Plaquetas: 112.000 x mm3
TP: 46%
KPTT: 39”
Estado A/B con alcalosis respiratoria leve ( Ph 7,47/pCO2: 35 )
PaFi > 300, la presión pico nunca superó los 27

Persiste en mal estado general, con gran inestabilidad hemodinámica con fluctuaciones de su TAM dependientes de expansiones y aumento de dosis de inotrópicos hasta 20 gamma/kg/min. A las 25 hs de la cirugía se agrega fallo renal no oligúrico con diuresis de 0.7 ml/kg/ hora.

Laboratorio de UTIP 2:
Urea: 90
K 5,5
Creat. 1,5
U/P de Na 0.4 y de urea de 6
Plaquetopenia ( 76 000 plaq )
caída de 3 puntos del Hto.

En las siguientes 24 hs drenaron 2396 ml de material serohemàtico ( 63 ml/kg) y recibió 3800 ml en expansores ( la mitad como sangre entera).

A las 36 hrs de la primera cirugía se ingresa para la 2ª exploración. Se retira el pack observando la ausencia de sangrados activos, sin evidencias de colecciones. Se dejan cuatro drenajes uno ofrecido a lecho de hepatectomía.

UTIP 2: comienza una franca y rápida mejoría. Se estabilizan los parámetros hemodinámicos, sin requerir nuevas expansiones y tolerando el descenso de inotrópicos. Se inicia APT que recibe en total 6 días.

Al cuarto día de PO presenta derrame pleural derecho escaso sin repercusión respiratoria. Se asume como secundario a contusión pulmonar y se adopta conducta expectante.

Al 6to día PO se retira de ARM, tolerando bien el destete. Se suspenden inotrópicos, manteniendo estabilidad hemodinámica. Pasa a sala general el 7/02/01.

Al 10mo día PO se constata por clínica y radiología un empeoramiento del derrame pleural derecho el cual se punza obteniendo 250 ml de un liquido serohemático.

Debido a la reproducción del mismo se decide colocar drenaje pleural a las 24 hrs, con buena evolución retirando el mismo a las 48 hrs.

Los drenajes se fueron retirando paulatinamente quedando drenaje del lecho hepático debido al establecimiento de una fístula biliar con un débito de 300 ml/día.

El día 13/02/01 se decide medicar con cefixima VO por presentar cuadro de febrícula con leucositosis y la persistencia de su fístula biliar.

Se deriva el 19/02/01 a su ciudad de origen para terminar su tratamiento en buen estado general, afebril. Hemodinamicamente compensada. Abdomen blando doloroso en la herida. Buena tolerancia oral. Catarsis positiva. Deambulando por sus medios.

Laboratorio de Egreso
Hto: 35% Hgb: 11,4 gr%
Rto.Bcos:23 600 x mm
Iono: 137/3,7 Urea: 34
Creat: 0,81 Glu: 116
Prot. Tot: 6,2 Alb: 3,3
BiT: 2,2 BiD: 1,2
GPT: 90 GOT: 45 FAL: 921
TP: 68% KPTT: 23 seg.

DISCUSION

El mantenimiento de la estabilidad fisiológica durante el intento quirúrgico para controlar un sangrado severo en un traumatismo hepático es un desafío, aún para los cirujanos más experimentados, en especial cuando nos encontramos ante un cuadro de hipotermia, coagulopatía y acidosis (7).

Desde 1972 con la publicación de cuatro pacientes pediátricos por Richie y Fonkalsrud (13) el manejo del traumatismo hepático, al igual que la lesión esplénica, ha sido básicamente expectante, no quirúrgico, con resultados prometedores observando un índice de suceso del 94%, y una tasa de complicación del 6 % (14).

Sin embargo la premisa fundamental sobre la cual se sustenta esta modalidad, es la estabilidad hemodinámica del enfermo, con una resucitación rápida y agresiva.

Nuestro paciente a pesar de las medidas iniciales no logramos mantener en el tiempo esta deseada estabilidad, siendo necesario abandonar la postura expectante y plantear una resolución quirúrgica.

Aquí se abren un gran número de posibilidades terapéuticas que van desde la cirugía temprana para el control de la hemorragia, el “packing” hepático con re exploración programada, hasta la angiografía con embolización selectiva (17).

Esta triada mortal a la cual hemos mencionado previamente – hipotermia, coagulopatia y acidosis - genera un circulo vicioso en el cual cada entidad aumenta y exacerba a las otras llevando a la necesidad de interrumpir el procedimiento.

Esto llevó a la introducción de un nuevo concepto, multidisiplinario donde no siempre lo ideal es lo mejor para el enfermo, y que se conoce con el término “cirugía de control de daños”; que tiene sus orígenes en la armada norteamericana en referencia a la capacidad de un buque de absorber el daño y lograr llevar a cabo la misión encomendada.

Es decir que surge para evitar un daño fisiológico y homeostático en un paciente con lesiones abdominales gravisimas donde se busca el control y no la reparación de las mismas.

Stone y col. (8) en 1983 sugiere para pacientes coagulopaticos la interrupción de la laparotomía y packing intrabdominal con posterior corrección definitiva una vez que el trastorno se ha normalizado.

En 1993 Rotondo y col. (9) llevan el término de control de daño al enfermo con lesiones abdominales múltiples exanguinantes en donde proponen una sumatoria de maniobras para asegurar la vida.

Este es el primer trabajo publicado que compara la laparotomía definitiva con la cirugía de control de daños, y demostró que en pacientes con injurias vasculares mayores y lesiones de dos o más vísceras la laparotomía de control de daño mejoraba la sobrevida de un 11 a un 70%.

Estas cifras varían según los distintos centros pero en general rondan el 60% de sobrevida (10), con un rango que varía desde el 32 hasta el 73% según Stylianos (11) en una revisión de 700 casos en distintas Instituciones de Trauma.

Es importante destacar que estos cambios se deben, fundamentalmente, a una rápida decisión en adoptar esta modalidad de tratamiento (10), y no como última alternativa antes que se establezca un estado de shock irreversible (11), y, donde, como citan los opositores, se observan altas tasas de infección intra abdominal, con porcentajes que varían entre 10 y 40% (11), y de fracaso (12) del procedimiento por re sangrado

Desde ya esta alternativa de tratamiento, que no es más que un salvavidas momentáneo, tiene sus indicaciones claras (ver Tabla 2) y en general se reserva para enfermos con lesiones hepáticas severas, grados IV a VI (ver tabla 1), si bien como destaca Parks et al (14) se han descripto buenos resultados con una conducta expectante para este grupo de enfermos graves.

Si bien esta conducta ha sido utilizada en forma frecuente en los adultos durante las últimas dos décadas hay poca experiencia en pediatría (7) en donde según Stylianos (11) se habían publicado 22 casos tratados con “packs” en enfermos desde 6 días hasta 20 años. Siendo importante destacar y, fundamentalmente, no olvidar que estamos ante un caso grave con altas probabilidades de muerte.

En cuanto a la técnica utilizada, la colocación de gasas dentro de las fracturas tisulares no es aconsejable ya que podría provocar la extensión de la lesión con el consiguiente aumento del sangrado.

La secuencia correcta involucra la aproximación manual de las partes lesionadas seguida de la compresión mediante gasas quirúrgicas o venda, las mismas pueden o no estar embebidas en vaselina, la cual facilitaría su extracción.

Para esto último se publica la interposición de una lamina plástica la cual minimizaría la posibilidad de re sangrado en el momento de la extracción(14, 18).

Este es un punto fundamental, ya que como lo muestra Holcomb, J.B. et col.(18) en su modelo animal, el “pack” tiene un 22% de re sangrado, posiblemente por esta causa.

También se aconseja colocar la menor cantidad de elementos fundamentalmente para provocar la menor presión sobre la vena cava inferior y por lo tanto disminuir el retorno venoso, que lleva a la producción de una serie de efectos adversos, como veremos más adelante.

El efecto benéfico producido por los “Packs” debe ser balanceado por los efectos deletéreos provocados por el aumento de la presión intrabdominal sobre la ventilación, el gasto cardíaco, la función renal la circulación mesentérica, y la presión intracraneal (7, 11).

Todas estas alteraciones se ven disminuidas si se utiliza un abdomen abierto y contenido (7, 11).

Es en este delicado balance done se centra la problemática en cuanto al momento indicado para el segundo tiempo quirúrgico en donde se extraen los “Packs”, siendo las publicaciones internacionales muy divergentes en este punto variando desde 12 hrs(14) hasta 72 hrs.(7) post colocación.

Si bien en nuestro caso esperamos 36 hrs con grandes dificultades para mantener un equilibrio hemodinámico consideramos, al igual que varios autores, que el tiempo debe ser comandado por el estado del enfermo y cuando los valores de coagulación, temperatura y medio interno se hayan normalizado (11, 12, 14).

Donde sí encontramos consenso es en cuanto a la necesidad de cubrir con antibióticos de amplio espectro, mientras se encuentre con “packs” in situ, para disminuir el riesgo de sepsis que se presenta, como ya lo hemos mencionado, en un 10 a 40 % (7, 11, 14).

Es justamente en la imposibilidad de definir el tiempo fisiológico necesario para la resucitación y cuando aumenta el riesgo de infección por “packs” prolongado donde juega importancia la experiencia y el manejo casi artesanal del equipo tratante.

Como hemos visto y mencionado este es un método más en el complejo tratamiento de las lesiones hepáticas severas – gardo IV, V y VI – en donde la mortalidad es alta, entre 50 a 90%(17, 19) de los casos, estando su importancia en que cuando es utilizado en forma racional, indicada y a tiempo permite al paciente recuperarse de la catástrofe abdominal por la cual ha atravesado con sus efectos devastadores que seguramente lo llevarían a la muerte en el intento por sostener la vida.

Sin embrago no hay que olvidar que esto no es más que un gesto inicial, el principio del camino, y que de ninguna manera el éxito esta garantizado, muy por el contrario, es un riesgo calculado en donde el manejo requiere de la experiencia del equipo tratante para tomar decisiones fundamentales, para balancear entre los beneficios y las desventajas, que pueden tener incidencia en el resultado final sobre el enfermo.

TABLA 1

Clasificación de Trauma Hepático según the American Association for the Surgery of Trauma´s Organ Injury Scaling System (12) (15) (16)

Grado I Avulsión capsular; Laceración superficial menor de 1 cm de prof. Hematoma subcapsular de menos de 10 % del área de superficie.
Grado II Laceración de 1 a 3 cm de profundidad y menos de 10 cm de long. Hematoma subcapsular no expansivo de 10 a 50% de área de sup. o central no expansivo, de menos de 2 cm de diametro. Herida penetrante periferica.
GradoIII Laceración de + de 3 cm de profundidad. Hematoma subcapsular de + de 50% de área de sup. O expansivo; central de + de 3 cm de diametro, o expansivo. Herida penetrante central.
Grado IV Hematoma subcapsular o central masivo + de 10 cm. Destrucción parenquimatosa del 25 al 50% de un lóbulo.
Grado V Destrucción o desvascularización de más del 50% de un lóbulo. Lesión de vena cava retro hepática.
Grado VI Avulsión hepática.

TABLA 2

Indicaciones para Packing Abdominal Temprano en Trauma (11).

1. Lesión vascular mayor combinado con lesión de visera hueca y/o solida.
2. Lesión hepática de alto grado.
3. Lesión de cava retrohepática.
4. Ruptura de hematoma pélvico.
5. Fractura abierta de pelvis.
6. Lesiones pancreaticoduodenales complejas.

 

BIBLIOGRAFIA

    1. Pringle, J.H: Notes on the arrest of hepatic hemorrhage due to trauma. AnnSurg 1908: 48: 541 – 548.
    2. Halsted W. Ligature and suture material: the employment of fine silk in preference to catgut and the advantages of transfixing tissues and vessels in controlling hemorrhage-also an account of the introduction of gloves, gutta-percha tissue and silver foil. JAMA. 1913;LX:1119-1126.
    3. Stain SC, Yellin AE, Donovan AJ. Hepatic Trauma. Arch Surg 1988 123: 1251 – 1255.
    4. Rotondo MF, Zonies DH. The damage control sequence and underlying logic. Surg Clin North Am 1997;77(4):761-777.
    5. Stylianos, S and the APSA Trauma Committee. Evidence – based guidlines for resource utilization in children with isolated spleen or liver injury. J Pediatr Surg 2000; 35: 164 – 169.
    6. Asensio, JA, Demetriades, D, Chahwan, S, et al. Approach to the management of complex hepatic injuries. J Trauma 2000; 48: 66 – 69.
    7. Stylianos, S.: Liver Injury and damage control. S Pediatr Surg 2001; 10 ( 1 ): 23 – 25.
    8. Stone H, Strom P, M ullins R. Management of the major coagulopathy with onset during laparotomy. Ann Surg. 1983;197:532-535.
    9. Rotondo M, Schwab W, McGonigal M, Phillips G, et al.”Damage Control”: An approach for improved survival in exsanguinating penetrating abdominal injury. J Trauma 1993;35(2):375-383.
    10. Richardson, JD, Franklin, GA, Lukan, JK, et al. Evolution in the management of hepatic trauma: A 25 – year perspective. A Surg 2000; 232 (3): 324 – 330.
    11. Stylianos, S. Abdominal Packing for severe hemorrahage. J Ped Surg 1998; 33 ( 2 ): 339 – 342.
    12. Watson, CJE, Calne, RY, Padhani, AR, Dixon, AK. Surgical restraint in the management of liver trauma. Br J Surg 1991; 78: 1071 – 1075.
    13. Richie, JP, Fonkalsrud, FW. Subcapsular hematoma of the liver. Nooperative management. Arch Surg 1972; 104: 781 – 784.
    14. Parks, RW, Chrysos, E, Diamond, T. Management of liver trauma. B J Surg 1999; 86: 1121 – 1135.
    15. Gomez, MA, Neira, J. Atención Inicial de Pacientes Traumatizados. Cap III Normas de Categorización de Pacientes Traumatizados. Ed. Fundación Pedro Luis Rivero – Buenos Aires 1992: 165 – 210.
    16. Leone, RJ, Hammond JS. Nonoperative Management of Pediatric Blunt hepatic trauma. Am Surgeon 2001; 67: 138 – 142.
    17. Asensio, JA, Demetriades, D, Chahwan, S, et al. Approach to the management of complex hepatic injuries. J Trauma 2000; 48 ( 1 ): 66 – 69.
    18. Marr, JDF, Krige, JEJ, Terblanche, J. Gunshot wounds of the liver. B J Surg 2000; 87: 1030 – 1034.
    19. Holcomb, JB, Pusateri, AE, Harris, RA, et al. Efects of dry fibrin sealant dressings versus gauze packing on blood loss in grade V liver injuries in resuscitated swine. J Trauma 1999; 46 (1): 49 – 57.

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