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La
alarma provocada por algunos estudios difundidos acerca del riesgo
de lesiones por un exceso de carga en las mochilas escolares, ha
causado una preocupación injustificada entre muchos padres
que consultan.
El
problema se ha exagerado y así lo indican estudios recientes.
Se ha analizado el peso promedio que soportaban 375 escolares entre
10 y 14 años, los que presuntamente llevan más carga.
El peso medio de la mochila escolar fue aproximadamente 7,5 kilos,
algo que la espalda de los adolescentes puede soportar en condiciones
normales.
El
peso descripto es una carga insuficiente para provocar lesiones
en la columna, ya que la espalda de los chicos "está
preparada para llevar esta carga".
Es
posible que muchos escolares lleven en sus mochilas más peso
del estrictamente necesario y en casos excepcionales puede tener
efectos sobre la salud.
Nunca
se han observado lesiones de columna provocadas por las mochilas
escolares o por lo menos ha sido imposible hallar una relación
directa entre sobrecarga y lesión.
Peor
aún es que el falso mito del exceso de peso, ha sido aprovechado
por los fabricantes de carteras para crear un nuevo modelo con ruedas
en forma de carrito. Estas sí, pueden provocar lesiones si
se cargan en exceso, especialmente de muñeca.
Esta
modalidad de mochila, que se arrastra mediante un asa extensible,
sólo tiene un punto de anclaje, frente a las dos bandas de
sujeción de las mochilas que se fijan sobre los hombros,
por lo que son mucho menos manejables y pueden acabar forzando la
muñeca y provocar lesiones.
Los
escolares hacen trayectos relativamente cortos con la mochila en
su espalda con una media estimada de media hora. Incluso en casos
de carga excesiva, éste es un tiempo insuficiente para provocar
lesiones o problemas en la espalda.
Se
concluye que la apreciación de este problema no procede tanto
de los niños como de los padres, que muestran una preocupación
injustificada.
La
mochila ideal es aquella que descansa y se adapta a la curva que
forman las vértebras dorsales.
Lo
realmente importante es que el tamaño de la mochila se adapte
a la edad del niño, ya que una cartera excesivamente grande
puede recaer sobre la zona lumbar, mucho más sensible que
la dorsal.
El
mito queda desvirtuado al comprender que durante la niñez
los trastornos posturales son relativamente comunes y no guardan
relación con la carga que los alumnos acarrean diariamente.
EL SABER OCUPA LUGAR, PESA Y NO PROVOCA
LESIONES VERTEBRALES EN UN NIÑO NORMAL, PERO CUIDADO...!!!
PUEDE EMPEORAR UNA CONDICION PATOLOGICA PREVIA O AGRAVAR UN TRASTORNO
POSTURAL
Dra.
Marisa Ferrante
Traumatologa
Infantil
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