·
Introducción:
Los
traumatismos constituyen la primera causa de muerte en niños
de 1 a 14 años, generando por cada niño fallecido,
3 con severas lesiones discapacitantes y entre 500 a 1000 lesionados.
Además
del costo emocional y social que ocasiona la muerte o discapacidad
de un niño, hay que tener en cuenta otros factores como el
alto costo económico para la sociedad, y los años
de vida potencialmente perdidos en escolaridad y productividad futura.
¡¡
" El trauma es una enfermedad prevenible " !!
En
tal sentido, se deberá hacer hincapié en las distintas
campañas públicas y privadas de prevención,
así como también en el papel que debemos asumir los
pediatras, padres y maestros para abogar por políticas que
aumenten los recursos disponibles para prevenir y reducir la frecuencia
de esta enfermedad.
El
cuidado de la víctima traumatizada comienza con la llegada
del equipo sanitario al lugar del accidente y finaliza con la recuperación
completa del paciente y su reinserción social con la menor
cantidad posible de secuelas.
Para
que esto ocurra, debe existir un sistema regionalizado de atención
en todos los niveles, con un trabajo multidisciplinario, para que
como está diseñado en el adulto, el niño acceda
''al centro correcto en el tiempo correcto''.
1-
Atención Prehospitalaria
En
la etapa prehospitalaria lo importante es reconocer al niño
gravemente lesionado y llevarlo lo antes posible al hospital reconociendo
y tratando las situaciones de cargar y llevar (concepto básico
introducido por los cursos -BTLS- de soporte básico vital
en trauma).
Después de extricar un niño, fuego o cualquier situación
compleja, el tiempo ideal en escena deberá ser menor a 10
minutos, realizando una primera revisión en no más
de 120 segundos.
Se
deben seguir los principios básicos del ABCDEs debiendo identificar
y tratar lesiones con riesgo de vida como apnea, obstrucción
de la vía aérea, fallo respiratorio, neumotórax
a tensión, taponamiento pericárdico y shock hipovolémico.
No
se perderá tiempo en procedimientos innecesarios que demoren
la llegada al hospital de referencia.
Está
bien determinado que repetidos intentos de acceder a una vía
intravenosa antes del transporte es inapropiado si el tiempo en
la escena va a ser menor a 10 minutos. Lo ideal sería colocar
2 vías cortas y gruesas por punción en venas periféricas
durante el traslado, pero esta tarea es a veces muy dificultosa,
especialmente por el pequeño calibre venoso de los niños
pequeños, maximizado por la hipotermia, hipotensión
y el colapso vascular.
Una
vez que el paciente es evaluado y reanimado, se lo debe categorizar
para una pronta derivación al centro más adecuado
de acuerdo a su gravedad, y para ello se deberá utilizar
una herramienta de categorización que contemple la anatomía
y fisiología del niño traumatizado.
1.a
Categorización
Es
de vital importancia encontrar un método que garantice una
correcta valoración de la gravedad de la lesión en
el lugar del hecho y que por lo tanto permita una adecuada derivación
hacia un centro con la capacidad suficiente para asistir al paciente
lesionado, es decir, aquel más grave es el que será
atendido en el lugar con el más alto grado de capacitación
en trauma.
Las
víctimas que presenten lesiones leves no deberán saturar
los recursos de estos centros. Es por ello que la categorización
se basa en un puntaje de trauma utilizable en el mismo sitio del
traumatismo, constituyéndose en un herramienta jerarquizada
dentro del funcionamiento de la red de emergencia.
Durante
el transcurso de estos últimos años, se desarrollaron
numerosos sistemas de puntaje para cumplir con este objetivo, sin
embargo ninguno valoraba en forma específica a la población
pediátrica. Por ese motivo el Score de Trauma Pediátrico
(PTS), creado por el Dr.Tepas, surgió intentando ocupar ese
espacio vacío. (Para Latinoamérica se ha denominado
al PTS: Índice de Trauma Pediátrico ITP.
Este
sistema de puntaje valora seis determinantes clínicos (peso,
vía aérea, presión sistólica o pulsos,
sensorio, heridas y estado del esqueleto), a los que se les asigna
una puntuación: +2 lesión mínima, +1 lesión
moderada o potencialmente grave, -1 lesión grave o que amenaza
la vida en forma inmediata; por lo tanto el puntaje se calcula entre
un valor máximo de 12 (lesión mínima), y un
mínimo de -6 (lesión gravísima, 100% de mortalidad)
(Ver tabla N°1).
Tabla
N°1:
INDICE
DE TRAUMA PEDIATRICO |
Puntaje/
componente |
+
2 |
+
1 |
-
1 |
Peso |
>
20 Kg |
10
a 20 Kg |
<
10 Kg |
Vía
Aérea |
Normal |
Sostenible |
Insostenible |
P.A.
sistólica |
>
de 90 mmHg o pulso radial palpalbe |
50
- 90 mmHg o pulso femoral palpable |
<
50 mmHg o pulso ausente |
SNC |
Despierto
por completo. Lúcido |
Obnubilado
o pérdida de conocimiento |
Coma
o descerebrado |
Heridas |
Ninguna |
Menores |
Mayores
o penetrantes |
Fracturas |
Ninguna |
Cerrada |
Múltiples
o expuestas |
Para
evaluar el valor pronóstico del ITP, Tepas estableció
una comparación con el Injury Severity Score (ISS), el
cual constituye una herramienta consensuada para el análisis
del cuidado en trauma. La documentada correlación entre
el ISS y mortalidad provee una base válida para analizar
la utilidad del ITP como un método para predecir no sólo
la severidad de las lesiones sino también su pronóstico
subsecuente.
Tepas
tomó los datos de 615 niños ingresados al National
Pediatric Trauma Registry, y a cada uno le asignó un valor
de ITP y la duración de internación, para determinar
así el puntaje ISS.
Los datos fueron evaluados comparando el ITP de cada paciente con
el ISS mediante un análisis de regresión lineal entre
variables testeadas en búsqueda de significación estadística.
Es así que se encontró una correlación estadísticamente
significativa (p< 0.001) entre el ITP y el ISS, por lo tanto
una disminución del ITP implica un aumento de la severidad
de la lesión.
Un análisis posterior de esta distribución de datos,
reveló que los pacientes con ITP mayor o igual a 8 tenían
un ISS medio de 7, mientras que los ITP menor a 8 se correlacionaban
con ISS promedio de 30. Un ISS mayor a 20 se asume como lesión
severa, entre 11 y 19 lesión moderada y un ISS menor o igual
a 10 lesión menor. El 96 % de los pacientes con ISS menor
o igual a 10 tenían un ITP mayor o igual a 8, mientras que
el 80 % de los niños con ITP menor a 8 tenían un ISS
mayor a 10.
Relacionando ITP y mortalidad surgen de estos datos tres grupos:
1.-
ITP > 8: 0 % mortalidad.
2.- ITP 0 a - 2: 100 % mortalidad
3.- ITP 1 - 8: en este grupo existe una relación lineal
entre un ITP decreciente y el aumento potencial de la mortalidad
Surge
aquí que el ITP no solo predice severidad de lesión
sino que también identifica a los niños con inmediato
peligro de muerte de no mediar una apropiada y oportuna intervención.
Es a través de estos datos, que se recalca la utilidad del
ITP como herramienta útil en el lugar del evento traumático
y confirma una consistente relación inversa y lineal entre
el ITP y el ISS. Además identifica una similar relación
entre este score y la mortalidad. Se toma un ITP de 8 o menor en
el campo como indicador de derivación a un centro de alta
complejidad pediátrica, idealmente especializado en trauma.
1.b
Transporte
El
objetivo más importante en los cuidados del traumatizado
pediátrico, consiste en optimizar el tratamiento médico
en cada etapa de los cuidados de salud.
Una
vez hecha una correcta categorización, el próximo
paso debe ser el transporte primario del paciente al centro adecuado
para su tratamiento definitivo.
El
transporte comprende tres aspectos críticos:
1)
Valoración inicial y estabilización.
2) Transporte al servicio hospitalario (Transporte Primario).
3) Transporte Inter-hospitalario (Transporte Secundario).
El
paciente deberá ser estabilizado antes del traslado secundario.
Las
demoras inadecuadas así como el transporte de pacientes inestables
ejerce efectos adversos sobre los resultados.
El
personal encargado del transporte debe poder valorar integralmente
al paciente, monitorearlo y ser experto en técnicas de intubación
endotraqueal y accesos vasculares pediátricos.
La
mayoría de los transportes son realizados con personal poco
entrenado en técnicas pediátricas y con móviles
inadecuadamente equipados para realizar auxilios pediátricos.
Se
ha demostrado que las consecuencias de estas limitaciones, pueden
determinar un aumento de la incidencia de lesiones secundarias y
muertes potencialmente prevenibles en este grupo etáreo.
La
falta de equipamiento apropiado y-o el funcionamiento incorrecto
de los mismos puede causar dificultades durante este periodo y los
errores en este punto representan casi un 20 % de muertes potencialmente
prevenibles.
Recordar
*
El periodo de tiempo que insume el traslado de las víctimas
a los centros receptores consume inexorablemente la hora dorada
y será considerado una fase más de la atención
inicial prehospitalaria.
*
El móvil (terrestre o aéreo) es un apéndice
del departamento de emergencia donde se realizarán todos
los procedimientos necesarios para estabilizar al paciente.
Los médicos que efectivizan el traslado, deben comunicarse
con la institución receptora, para informar el estado clínico
del paciente que trasladan, las lesiones detectadas y las potenciales
ocultas, solicitud de sangre e interconsultores necesarios al arribo
hospitalario y los tratamientos realizados en la etapa prehospitalaria.
Es
muy importante confeccionar una historia clínica (SAMPLE)
con los antecedentes del paciente, alergias, cinemática del
traumatismo, valoración de la escena y del tratamiento realizado.
2. Atención Inicial Hospitalaria
La
atención inicial hospitalaria es la continuación terapéutica
del paciente traumatizado el cual se inició en la etapa prehospitalaria
con la llegada del rescatador al sitio del evento traumático.
A
veces esto no ocurre ya que un gran porcentaje de traumatizados
ingresan al hospital trasladados por sus padres o por miembros de
la comunidad (debido al bajo peso y facilidad de movilidad y traslado
empeorando la evolución de estos pacientes).
La
normatización del manejo secuencializado de los niños
traumatizados sigue una serie de etapas similares al del paciente
adulto:
1.
Primer Examen
a)
Vía aérea permeable con control de la columna cervical
b) Respiración: ventilación - oxigenación
c) Circulación con control de las hemorragias y reposición
de volumen
d) Evaluación del deterioro neurológico
e) Exposición completa del paciente con control y tratamiento
de la hipotermia.
2.
Reanimación
3.
Segundo Examen
4.
Tratamiento definitivo
PRIMER
EXAMEN:
·
ETAPA A : Vía Aérea permeable con control de la columna
cervical:
La
permeabilidad y estabilidad de la vía aérea es un
paso importantísimo en la atención primaria. Se debe
valorar el llanto y la voz del paciente ya que un niño que
llora y llama a sus padres generalmente tiene la vía aérea
expedita.
El
compromiso de la vía aérea puede conllevar una combinación
de hipoxemia e hipercapnia, por eso se deberá detectar signos
que alerten sobre la probable lesión como taquipnea, taquicardia,
agitación, uso de músculos respiratorios accesorios,
estridor, etc.
La obtención de una vía aérea permeable se
acompañará siempre del control de la columna cervical,
dato fundamental en niños en donde las estructuras son mucho
más laxas y flexibles y con mayor probabilidad de lesiones
cervicales.
Las
maniobras para permeabilizar la vía aérea se dividen
en elementales o avanzadas.
a)
- Elementales:
Si se requiere permeabilizar la vía aérea la maniobra
que se debe utilizar es el desplazamiento anterior y cefálico
del maxilar inferior con inmovilización CUIDADOSA de la columna
cervical con técnica bimanual.
Todo politraumatizado tiene una lesión de columna cervical
hasta
que se demuestre lo contrario
Si
presenta aumento de secreciones, sangrado o cuerpo extraño
en fauces se debe proceder a la aspiración gentil para no
provocar traumatismos o maniobras que estimulen el reflejo vagal
o el laringoespasmo.
Las
cánulas orofaríngeas o nasofaríngeas son muy
poco toleradas por los pacientes pediátricos que se hallan
conscientes y en los que se encuentran semiinconscientes se incrementa
el riesgo de vómito, convirtiéndose en grave complicación
por el riesgo que implica la aspiración pulmonar.
Si
la cánula es pequeña, puede causar obstrucción
al empujar la lengua hacia atrás y si es larga puede causar
obstrucción de la vía aérea por sangrado, trauma
epiglótico o laringoespasmo.
El
tamaño de la cánula que se debe utilizar es aquel
que coincide con la proyección exterior de la cánula
(desde el plano de los incisivos hasta el ángulo inferior
de la rama ascendente del maxilar inferior: gonion).
b)-
Avanzadas:
Si
con las maniobras elementales no se puede permeabilizar la vía
aérea o lograr una adecuada respiración (ventilación-oxigenación),
se deberá intentar con maniobras avanzadas: intubación
endotraqueal, o vía aérea quirúrgica (cricotiroideotomía
por punción o quirúrgica o traqueostomía).
b.1
Intubación endotraqueal:
Es
la maniobra avanzada más apropiada para permeabilizar la
vía aérea.
Hay que recordar que si el paciente es menor de 8 años se
deben usar tubos endotraqueales sin manguito ya que el cricoides
actúa como manguito fisiológico.
El
laringoscopio puede ser de rama curva o rama recta, si se utiliza
la rama recta se debe cargar la epligotis y si se utiliza la rama
curva el extremo distal de la misma debe ubicarse en la valécula.
Antes
de la intubación se debe hiperventilar al paciente con máscara-bolsa-
resucitadora con una fracción inspirada de oxígeno
lo más cercano posible a 100% durante tres minutos aproximadamente.
Para
evitar la distensión gástrica se colocará una
sonda nasogástrica (si no existieran contraindicaciones para
su uso), o compresión del cartílago cricoides (maniobra
de Sellick), que desplaza y obtura el esófago contra la columna.
Si el paciente no se encuentra inconsciente se deberá utilizar
una secuencia rápida de inducción o sedación
profunda como por ejemplo fentanilo (2 a 4 microgramos/kg) más
midazolam (0.1 a 0.3 microgramos/kg).
Cada
intento no debe superar los 30 segundos y si en dos intentos no
se logra una intubación exitosa se debe dar paso a alguien
con mayor experiencia.
Para
controlar si la intubación ha sido exitosa se debe observar
una adecuada expansión torácica, entrada simétrica
de aire en ambas playas pulmonares. Posteriormente, se constatará
con una radiografía de tórax, el extremo distal de
TET que debe estar ubicado aproximadamente a 2 cm. de la carina.
Si
no se puede establecer una vía aérea mediante la intubación
se deberá proceder a realizar una vía aérea
quirúrgica (cricotiroideotomía por punción
o quirúrgica)
b.2
Cricotiroideotomía:
La
primera de ellas es la punción cricotiroidea; para ello se
debe identificar la membrana cricotiroidea por debajo del cartílago
tiroides, se utiliza una catéter sobre aguja N° 12 o
14 y se introduce en dirección caudal a 45 ° hasta vencer
el resalto y aspirar aire con la jeringa. Se avanza el catéter
sobre la aguja y se coloca un adaptador de un tuvo endotraqueal
n° 3 y se conecta un adaptador en Y; se provee oxígeno
a un flujo de 10 a 15 litros por minuto y se ocluye la rama libre
del conector en Y en forma esporádica.
De
esta manera se puede ventilar al niño durante 30 a 40 minutos
ya que luego de ese tiempo se produce hipercapnia marcada con acidosis
respiratoria severa.
La
cricotiroidotomía quirúrgica, tiene las mismas indicaciones
que la anterior pero no está recomendada en menores de 8
años por lo delicada y pequeña que es la membrana
cricotiroidea hasta esa edad.
Las
complicaciones de estos procedimientos son la obstrucción
de la vía aérea, hemorragia, enfisema subcutáneo,
neumotórax y laceración laríngea.
Si
el niño presentara una lesión laríngea importante
o traqueal o tiene un cuerpo extraño en laringe que no se
puede remover, está indicado realizar una traqueostomía
de urgencia aunque este procedimiento es peligroso y muy poco utilizado
en pacientes pediátricos.
Para
concluir mostraremos un algoritmo de manejo de la vía aérea
en pacientes traumatizados. (figura n° 3)

Figura
N° 3
·
ETAPA B : RESPIRACIÓN (Ventilación-Oxigenación)
Una
vez que la vía aérea ha sido asegurada se debe suplementar
con oxígeno a altas concentraciones.
Si
el paciente respira espontáneamente se puede colocar una
máscara o cánula nasal de acuerdo a la tolerancia
del niño, pero si está en apnea o respira de manera
inefectiva se debe aportar oxígeno con presión positiva
a través de bolsa válvula máscara.
Los
lactantes ventilan primariamente a través de los movimientos
del diafragma, por eso, aquellas condiciones que limiten la excursión
diafragmática como lesión directa del mismo, distensión
abdominal, distensión gástrica por aerofagia o íleo
gástrico pueden dificultar seriamente la respiración.
Esta
situación se puede solucionar con la colocación de
una sonda oro o nasogástrica. Se debe observar la mecánica
ventilatoria, la frecuencia respiratoria (dependerá de la
edad del niño), palpar el choque de la punta, evaluar las
vibraciones vocales y tráquea (muy difícil en niño
pequeños), percutir y auscultar ambas playas pulmonares.
Es
en este momento donde se deben diagnosticar y comenzar el tratamiento
de lesiones con riego de muerte como neumotórax hipertensivo,
neumotórax abierto, hemotórax masivo, taponamiento
pericárdico y tórax móvil.
·
ETAPA C : Circulación con control de la hemorragia:
La
hemorragia y la hipovolemia subsiguiente son causas de muerte habitual
en los pacientes traumatizados ya sean niños o adultos, por
lo tanto, el fundamento terapéutico de esta etapa, será
controlar las hemorragias y prevenir el shock, frecuentemente no
diagnosticado en forma precoz.
Una
de las causas más frecuente de muerte prevenible en trauma
pediátrico durante el tratamiento inicial, está determinada
por la falla en reconocer el sangrado intraabdominal de manera oportuna,
retardando operaciones necesarias.
Los
parámetros que detectan más rápidamente el
estado de emergencia hemodinámica son: la evaluación
del sensorio, la coloración de la piel, el pulso y la tensión
arterial sistólica (TAS). En la tabla n° 3 se observa
el porcentaje estimado de volumen sanguíneo perdido.
PORCENTAJE
ESTIMADO DE VOLUMEN SANGUINEO PERDIDO |
| |
MODERADO |
GRAVE |
EXANGUINANTE |
Sistema |
<
20 % |
30
a 40 % |
>
40 % |
SNC
Estado
de Conciencia |
Irritabilidad.
Combatibidad. Confusión. Letargia. Responde al estímulo.
Doloroso. Sed de agua |
Depresión
del Sensorio. Debilidad. Respuesta lenta al estímulo.
Doloroso. Mucha sed |
Pérdida
de la conciencia. Paciente comatoso |
Piel
Coloración
Diaforesis |
Rosada
en cara, cuello y extremidades. Tibias y dudorosas. Relleno
capilar algo enlentecido |
Cianótica,
grisácea. Relleno capilar enlentecido. Frialdad de extremidades |
Fría.
Pálida. Relleno capilar muy enlentecido |
Aparato
Circulatorio
Pulso
TAS |
FC
aumentada. Pulso debilitado regular. TAS disminuída |
FC
aumentada. Pulso muy debilitado e irregular. TAS disminuída |
Taquicardia.
Bradicardia. Pulso filiforme o pérdida del pulso. Hipotensión
severa. Paro cardíaco |
| Volumen
minuto urinario |
Disminuído-
Densidad urinaria aumentada |
Oliguria.
Hiperazoemi. Densidad muy elevada |
Anuria |
Tabla
N ° 3
La presión efectiva de pulso (presión arterial media),
el volumen minuto urinario y la medición de la presión
venosa central son muy buenos parámetros para determinar
el estado hemodinámico, pero requieren de un tiempo a veces
no disponible.
EL PULSO SE CONVIERTE EN UN MUY BUEN ALIADO PARA LA VALORACION
HEMODINAMICA DEL PACIENTE TRAUMATIZADO
Las siguientes afirmaciones deberán servir de guía
y orientación:
Con
pulso radial palpable: TAS igual o mayor a 90 mmHg.
Con
pulso femoral sin pulso radial palpable: TAS entre 50 y 90 mmHg.
Sin
pulsos palpables: Tensión arterial menor a 50 mmHg (iniciar
maniobras de Resucitación cardiopulmonar)
·
La comparación del pulso carotídeo y radial en los
niños no es de utilidad.
· Un pulso débil y rápido con una frecuencia
mayor a 130, es un signo frecuente de shock en todos los niños
exceptuando los recién nacidos.
· Recordar que la frecuencia cardíaca también
puede aumentar por miedo y/o fiebre.
C.1
Control de hemorragias: Manejo y tratamiento
1.Colocar
al paciente en decúbito horizontal y con la cabeza en ligera
flexión. Si es posible administrar oxígeno a flujos
altos (10 a 12 litros por minuto con una FIO2 de 100%).
2.Aplicar
presión digital sobre los puntos de sangrado o en una arteria
proximal.
3.En
ocasiones se podrán utilizar vendajes compresivos, especialmente
si existiesen lesiones extensas de partes blandas. Los hematomas
fracturarios son cohibidos mediante el uso de férulas insuflables,
que además aportan ventajas como el alineamiento de los ejes
de los miembros, evitan exposiciones óseas y disminuyen el
dolor por la inmovilización que proveen.
!!!
NO UTILIZAR TORNIQUETES NI PINZAS HEMOSTATICAS A CIEGAS!!!
RECORDAR QUE LA FUIDOTERAPIA PUEDE AL ELEVAR LA PRESION
INCREMENTAR LA HEMORRAGIA, ASI COMO TAMBIEN FAVORECER
LA APARICION DE HIPOTERMIA SI LAS SOLUCIONES SE ENCUENTRAN
A TEMPERATURA AMBIENTE (20-25°)
4.
En la etapa hospitalaria, si el paciente fue trasladado sin vías,
se deberán procurar 2 accesos vasculares para la infusión
de líquidos y medicamentos así como también
para la extracción de muestras para laboratorio, que deberán
realizarse simultáneamente.
Las
muestras para el laboratorio se solicitarán en la etapa hospitalaria
de atención y sólo incluirán los siguientes
pedidos:
a)
Grupo sanguíneo y factor (clasificación y pruebas
cruzadas)
b) Hematocrito
c) Prueba de embarazo, alcoholemia y determinación de drogas
cuando estén indicadas (pacientes adolescentes y situaciones
especiales).
Solicitar en esta etapa otro tipo de análisis no ayudaría
en nada a evaluar el contexto general del traumatizado.
- No
se recomiendan utilizar punciones centrales (SUBCLAVIA), puesto
que aumentan el riesgo de neumotórax e interfieren con
las maniobras sobre la vía aérea.
- No
deberán intentarse punciones FEMORALES en ausencia de pulso
femoral o ante la presencia o sospecha de traumatismo abdominal.
La
primera venopuntura deberá colocarse preferentemente en el
pliegue de flexión del codo, (venas medianas cefálicas,
basílicas o tributarias).
La
velocidad de administración de líquidos está
en relación directa al diámetro interno de la luz
del catéter y a la presurización del sistema y es
inversamente proporcional a su longitud, por lo que se recomienda
la colocación de vías gruesas y cortas.
(Si no se dispone de presurizadores se deberá colocará
el manguito del tensiómetro a 300 mmHg sobre el reservorio
del líquido de infusión.)
Ante
la imposibilidad de lograr un acceso vascular adecuado se practicará
un nuevo intento y si se fracasa se recomienda utilizar la vía
intraósea (VIO) en niños pequeños o canalizar
la vena safena interna premaleolar en los niños mayores.
La
necesidad de nuevas vías intravenosas, reconocerá
como regla de oro el "sentido común" y se juzgarán
de acuerdo al grado de inestabilidad hemodinámica y a la
respuesta clínica del paciente. Para un paciente pediátrico
grave rara vez se necesiten más de 3 ó 4 vías.
Se
podrá utilizar la vía intraósea si no se logran
buenos resultados inmediatos con el establecimiento de las vías
periféricas.
En situaciones de emergencia, hallar una vía de acceso vascular,
es frecuentemente difícil, en esos casos la vía intraósea
ha probado ser segura y efectiva, para la administración
de líquidos y medicamentos, siendo un procedimiento alternativo
válido.
Via
intraaósea:
Indicaciones:
1.Paciente en paro cardíaco al que no se le encuentra fácilmente
acceso venoso periférico.
2.Paciente hipovolémico que requiera traslado prolongado.
3.Paciente que requiera medicación EV urgente y que no
tenga disponible una vía venosa.
Contraindicaciones:
1.Fractura
proximal al sitio de punción.
2.Desvitalización de partes blandas y/o infección
en el sitio de punción.
Técnica: Se ha referido el uso de agujas para médula ósea y/o
trócares, pero una aguja hipodérmica standard calibre
16-18 o una aguja de punción lumbar con mandril, pueden ser
insertadas en la cara anterior de la tibia, 1 a 3 cm. por debajo
de la tuberosidad anterior de la tibia. La aguja debe ser dirigida
en forma perpendicular o levemente inclinada hacia abajo, para prevenir
la lesión del cartílago de crecimiento.
No
se utilizará por más de 12 a 24 horas para reducir
el riesgo de complicaciones. Tan pronto como se consigan otros accesos
venosos deberá ser retirada.
Complicaciones: si bien son infrecuentes las mismas, son atribuibles a la punción
intraósea y podemos enumerar: osteomielitis (menor al 1%
referido en algunas series), lesión del cartílago
de crecimiento, fractura del hueso punzado cuando se utilizan trócares,
embolia grasa, lesión de la médula ósea, sepsis
e infiltración subperióstica por incorrecta ubicación
de la aguja.
Como
este procedimiento no está libre de complicaciones conviene
siempre obtener el permiso o autorización del director médico
del equipo de trauma.
C.2
Reposición del volumen intravascular
· EXPANSION DE VOLUMEN Y MANTENIMIENTO
DE UNA ADECUADA CONCENTRACION DE HEMOGLOBINA CIRCULANTE
* Ninguna medida de sostén tiene posibilidades de éxito
si la hemorragia persiste y no se detiene.
El
objetivo principal será restablecer una adecuada perfusión
tisular. No sólo debe expandirse el espacio intravascular
sino también el intersticial, además de mantener los
valores apropiados de hemoglobina. El tratamiento realizado durante
las etapas iniciales permite una recuperación completa con
mínima morbilidad.
La volemia de un paciente pediátrico está calculada
entre 60 a 80 ml/kg ó un 8 a 9% del peso corporal total.
Los
valores utilizados para la resucitación expansiva corresponden
al 25% de la volemia efectiva = 20 ml/kg.
Para
reponer un 25% de pérdida en volemia, se requieren 60 ml/kg
de una solución cristaloide, puesto que la misma responde
a la regla del 3 a 1.
Recordar
que el aporte de cristaloides tendrá solamente un tercio
de efectividad en rellenar el espacio intravascular (dos tercios
para el espacio intersticial), comparado con la sangre o con una
sustancia análoga (Regla 3 a 1: Por cada ml de sangre perdida
se repondrán 3 ml de cristaloides).
Las
soluciones con dextrosa no deberán ser administradas, a menos
que se compruebe una hipoglucemia. La hiperglucemia secundaria a
su utilización provoca diuresis osmótica y potenciaría
el desarrollo de la acidosis láctica.
Las
soluciones infundidas se deberán entibiar. La hipotermia
altera la hemostasia, puede causar hipertensión pulmonar,
reduce la frecuencia cardíaca, la tensión arterial,
el flujo cardíaco y aumenta la resistencia vascular sistémica,
se altera la liberación de oxígeno desde la hemoglobina
a los tejidos (desvía la curva de disociación de la
hemoglobina a la izquierda) y aunque se haga un correcto aporte
de volumen, se reducen las probabilidades de supervivencia.
Por
tal motivo, las infusiones deberán pasar a temperatura ambiente
20° C a 25° C o mejor aún, ser calentadas con microondas
hasta 39° C.
La
sangre de banco refrigerada a 4° C se puede calentar a baño
María o mediante infusión simultánea, con una
tubuladura en Y con soluciones cristaloideas a 40° C y la sangre
a temperatura ambiente.
*
Recordar: que la sangre, el plasma y las soluciones que contengan
glucosa no deben ser calentadas con microondas.
Luego
de cada expansión en bolo a 20 ml/Kg (hasta 3 en total),
se deberá reevaluar sistemáticamente la condición
clínica del paciente y ante la falta de respuesta se deberá
sospechar la presencia de sangrado activo (que requieren la administración
de sangre y de la intervención del cirujano infantil).
Un
niño con shock hipovolémico, frecuentemente requerirá
durante la primer hora de tratamiento resucitativo un aporte entre
40 a 60 ml/Kg y en ocasiones de extrema gravedad 100 a 120 ml/Kg.
En
los casos dudosos en donde se evalúa la necesidad de cirugía
versus conducta abstencionista, es útil verificar el ritmo
y el volumen de las pérdidas según los siguiente axiomas:
1.
Un ritmo de pérdida del 5% de la volemia por hora, sostenido
por 4 horas sugiere hemorragia activa y necesidad de cirugía.
2.
Una pérdida mayor al 30% de la volemia durante 24 horas sugiere
tratamiento quirúrgico.
3.
Pérdidas mayores al 50% de la volemia en 72 horas deben considerarse
pasibles de tratamiento operatorio.
4.
Cuando la hemorragia provenga de un sector donde el riesgo de una
hemorragia potencialmente masiva estuviese presente y comprometa
rápidamente la vida, ejemplo corazón, aorta, etc.
Si
bien es difícil estimar la cantidad de volumen intravascular
perdido y las cantidades de líquidos que requiere un paciente
para ser resucitación hemodinámica en la etapa de
atención inicial, podemos calcular la gravedad de las pérdidas
de líquidos y sangre basados en la presentación clínica
del paciente a su ingreso.
Se
recomendará tener en cuenta la TASA DE SANGRADO estimado
para cada lesión, especialmente cuando se trate de fracturas
de fémur y pelvis, cavidad pleural y abdominal.
El retroperitoneo puede albergar una muy importante cantidad de
sangre y es frecuentemente fuente de hemorragia oculta.
Es
conveniente que ni bien se comience con la reposición de
volumen con cristaloides, se tenga a mano lo que el paciente hipovolémico
ha perdido y necesita: SANGRE.
Se
pedirá con carácter de urgencia grupo, factor y pruebas
serológicas, aún sabiendo que las pruebas de compatibilización
(hemoclasificación y pruebas cruzadas) demoran un tiempo
promedio de 60 minutos aún en los mejores bancos de sangre.
El jefe del equipo de trauma decidirá en base al análisis
pormenorizado de cada paciente si se está en condiciones
de esperar o no ese tiempo. Si la necesidad terapéutica así
lo amerita, se utilizará sangre de grupo "O negativo"
para evitar riesgos de sensibilización ulterior. La decisión
se fundamentará en el riesgo aumentado de muerte que presentan
los pacientes descompensados y en estado de shock. (Este tipo de
transfusión puede tener un cierto grado de incompatibilidad
respecto de anticuerpos menores y debe tenerse en cuenta.)
La
sangre de banco, como desventaja no contiene factor V, VIII ni plaquetas
por lo que se recomendará, cuando las transfusiones son masivas
(peso x 8%-9%), administrar plasma fresco congelado (10 a 20 ml/kg)
o sangre recién extraída. La administración
de gluconato de calcio estará indicada especialmente cuando
la transfusión sanguínea fue realizada en forma muy
rápida.
Se
completarán los controles con coagulogramas básicos
(KPTT-recuento de plaquetas y tiempo de protrombina) para prevenir
los disturbios de coagulación secundarios a la reposición
sanguínea, a la hemodilución, a los antecedentes de
ingestión de medicamentos que alteran la coagulación
y a la existencia de enfermedades hemorragíparas previas.
Si se considera necesario se podrá indicar 1 a 2 unidades
de plaquetas por cada 5 kg de peso corporal para mantener el número
de plaquetas circulantes por arriba del umbral hemorragia: 50.000
plaquetas/ml.
SUSTITUTOS
DE LA SANGRE: Congéneres análogos
Existen
sustitutos de la sangre como los perflorurocarbonos o soluciones
de hemoglobina que cumplen la función de transportar oxígeno
y mantener el volumen intravascular.
Tendrían
la ventaja de ser compatibles con todos los grupos sanguíneos
y poder ser administrados a pacientes que por razones religiosas
no acepten la transfusión de sangre o hemoderivados.
·
Luego de categorizar la magnitud del sangrado las decisiones terapéuticas
deberán ser el resultado de una correcta y rápida
evaluación de la resucitación con líquidos
y de la perfusión tisular.
·
Los síntomas y signos de emergencia hemodinámica restablecidos,
como la normalización de la tensión arterial sistólica
y de pulso, junto con la normalización de la frecuencia cardíaca
son datos clínicos elocuentes que el estado hemodinámico
se ha estabilizado. Si bien el primer paso está cumplido,
estos parámetros nada dicen acerca de la perfusión
tisular en los parénquimas nobles. La recuperación
del sensorio, de la coloración de la piel y la normalización
del ritmo diurético es una prueba importante y razonablemente
sensible para evaluar una perfusión tisular adecuada, conseguida
por medio de un adecuado aporte de oxígeno y de una masa
de glóbulos rojos circulantes suficientes.
·
Un paciente lúcido raramente tiene un déficit importante
de su volumen circulatorio efectivo. La reducción del 50%
de la volemia origina alteraciones en el estado de conciencia.
·
Se deberá considerar que el registro del gasto urinario,
aunque algo tardío, es uno de los mejores parámetros
para valorar la respuesta al tratamiento inicial. (Valores normales:
recién nacidos 2 ml/kg/hora, menores de un año 1.5
ml/Kg/hora, mayores de 1 año 1 a 0,5 ml/kg/hora según
edad).
·
Las causas de hipotensión por hipovolemia en el paciente
politraumatizado durante las primeras horas del accidente son: 1.Hemorragia
externa, 2. Hemorragia intracavitaria (abdominal-torácica),
3.Hemorragia de partes blandas, pelvis y retroperitoneo.
·
Otras causas de shock sin pérdida de sangre son: 1.Neumotórax
hipertensivo, 2.Taponamiento cardíaco o disfunción
miocárdica, 3. Lesión medular (shock espinal o del
gran espacio).
·
La determinación de la presión venosa central es considerada
un procedimiento muy útil no sólo para monitorizar
la hemodinamia, sino también para evaluar la precarga y la
sobrecarga de líquidos si es que existiese luego de la resucitación.
D- ETAPA D: Evaluación del déficit
neurológico, exposición corporal total con control
y tratamiento de la hipotermia
D.1
Evaluación neurológica:
La
evaluación neurológica (déficit neurológico)
durante la evaluación primaria tiene como objetivo primordial
realizar una somera y rápida valoración del estado
neurológico del paciente traumatizado durante la atención
inicial. Los cambios neurológicos pueden indicar la presencia
de patología intracraneana o una disminución en el
aporte de oxígeno o de perfusión tisular. La observación
dinámica del deterioro del estado neurológico plantea
la necesidad de una reevaluación rápida de la oxigenación,
ventilación y perfusión del paciente.
Es
muy importante recalcar que las víctimas pediátricas
poseen una alta frecuencia de traumatismos encefalocraneanos y que
las lesiones vertebro medulares son habitualmente halladas a nivel
de la columna cervical.
Por
sus características anatomofisiológicas, los niños
pueden presentar graves lesiones medulares sin compromiso óseo,
por lo que se recomienda considerar siempre que todo paciente traumatizado
posee una lesión medular hasta que la evaluación definitiva
sea realizada por el especialista espinal pediátrico. El
síndrome SCIWORA, sigla que en ingles significa compromiso
medular sin lesión ósea radiológicamente demostrable,
ocurre en un 50% de las lesiones medulares en pediatría.
Durante
el examen del paciente se mantendrá la
ventilación y se administrará oxígeno no olvidando
la correcta inmovilización del neuroeje.
Las
herramientas utilizadas en la valoración del estado neurológico
son:
1-Indice
de Trauma Pediátrico (ITP) que objetiva las siguientes situaciones:
paciente despierto, lúcido. Paciente obnubilado o con pérdida
de conocimiento y paciente en coma o descerebrado.
2-AVDI:
Alerta, verbal, dolor e inconciencia.
3-El
chequeo del estado de conciencia, el tamaño pupilar y su
reactividad refleja.
4-El
Mini-examen neurológico (MEN): Escala de Glasgow, tamaño
pupilar y debilidad, paresias o parálisis de los miembros.
Pupilas: comparar simetría y tamaño (normal de 1 a
4 mm. Con variaciones mayores a 2 mm considerar patología)
5-Escala
de Coma de Glasgow (recomendable solo a partir de la etapa de atención
inicial hospitalaria cuando el paciente tenga gases arteriales normales
y en estabilidad hemodinámica).
Escala o "score" de coma de Glasgow
NIVEL
DE CONCIENCIA:
¿Cómo
se evalúa? -Recordar AVDI-
A- Nivel
de conciencia - ALERTA - El paciente responde a órdenes simples,
abre y cierra los ojos, etc. En los más pequeños observar
actitud frente a la exploración, llanto, seguimiento visual,
etc.
V- Responde a estímulos - VERBALES -
D- Responde a estímulos - DOLOROSOS -
I - INCONCIENCIA -
¿Qué
evalúa el estado de conciencia?
El
compromiso del estado de conciencia es una muy buena guía
para valorar la inadecuada oxigenación y perfusión
a nivel cerebral, secundaria a shock hipovolémico.
Un
paciente lúcido rara vez tiene un déficit importante
de su volemia. La reducción de más de un 50% del volumen
circulante origina pérdida de la conciencia.
Las
alteraciones resultantes podrán responder también
a traumatismos craneoencefálicos o a intoxicación
por drogas y/o alcohol (aunque es infrecuente en niños, puede
ser necesario solicitar muestras para sangre y orina).
Recordar
que el tratamiento actual de las lesiones traumáticas cerradas
de cráneo basan sus acciones en el mantenimiento de la presión
de perfusión cerebral (PPC) además del control de
la presión intracraneana (PIC), principalmente a través
del soporte de la presión arterial media (PAM)
*
La presión efectiva de perfusión encefálica
resulta de la diferencia entre la presión de pulso (presión
arterial media) y la presión intracraneana, generando
la siguiente ecuación (PPC = TAM-PIC)
De acuerdo a lo expuesto, en los pacientes politraumatizados
con lesión craneoencefálica se deberá mantener
la TAM dentro de parámetros normales para evitar la hipoxia
cerebral y sus lesiones. Sólo digamos que el TEC severo con
hipovolemia tiene una mortalidad mayor al 90%, comparado con cifras
menores al 50% cuando se corrige rápidamente el estado hemodinámico.
D.2
Exposición corporal total con control y tratamiento de la
hipotermia:
La
última fase de la revisión primaria concluye con la
exposición completa del paciente. Si es necesario se cortarán
cuidadosamente las ropas por sus costuras y se valorará el
frente, el dorso y los flancos del niño con control de la
hipotermia y la menor movilización posible.
Es
necesario observar detalladamente el dorso del paciente, especialmente
cuando se trate de heridas penetradas.
El uso de frazadas y la adecuada temperatura ambiente de la sala
de reanimación contribuirán a mantener la homeostasis
térmica especialmente cuando se estén tratando niños
menores de 1 año.
SEGUNDA
REVISION:
La
revisión secundaria (segundo examen) consiste en una exploración
semiológica completa, minuciosa, sistematizada y sucesiva
del paciente traumatizado. La misma se realizará con el paciente
sin ropas.
Realizada
de cabeza a los pies, incluirá la evaluación detallada
de orificios y cavidades introduciendo "...dedos y tubos en
todos los orificios"... Es el momento de colocar las sondas
oro o nasogástrica y vesical siempre que no se hallen contraindicaciones
formales.
La colocación de ambas sondas tendrá una finalidad
diagnóstica y terapéutica. El avenamiento de sangre
por sonda nasogástrica evidenciará sangrado digestivo
y la aspiración de aire evitará la hiperinsuflación
gástrica tan común en los niños.
La
aerogastria resultante de una respiración frecuente y superficial
secundaria al dolor, eleva el hemidiafragma izquierdo empeorando
la expansión de la base pulmonar homolateral, favorece la
producción de vómitos y provoca un intenso dolor a
nivel epigástrico.
La
sonda vesical por igual motivo evidencia la presencia de sangrados,
permiten estudiar en forma retrógrada el tracto urinario
inferior, evita el globo vesical y mide el flujo minuto urinario.
La
segunda revisión es considerada la tomografía semiológica
ya que recorre de a tramos la totalidad del cuerpo del paciente,
observando, palpando, percutiendo y auscultando. Se podrá
realizar ahora sí, un examen neurológico más
detallado.
Se
registrarán los signos vitales y se obtendrá una historia
clínica muy detallada, donde se documenten los síntomas
presentes, antecedentes alérgicos, medicaciones recibidas,
enfermedades previas, última ingesta y eventos que precedieron
al accidente.
El
triage radiológico que completará el examen, incluirá
solamente la radiografía de columna cervical de perfil (con
la visualización de la primera vértebra cervical a
la primera dorsal), la panorámica de pelvis y el frente de
tórax con el paciente incorporado o sentado, siempre que
no haya fracturas en la pelvis. Ninguna otra placa es necesaria
en este momento, luego se podrán solicitar todos los estudios
y exámenes complementarios que los especialistas crean necesario.
Tabla
n° 4 E V A L U A C I O N S E C U N D A R I A
Segmento corporal ¿Qué evaluar? ¿Qué
hacer?
TRATAMIENTOS
DEFINITIVOS:
Una
vez terminado el examen secundario se recategorizará al paciente
calculando con el poder de discriminación del ISS el índice
de severidad lesional y su mortalidad con el AIS revisión
90.
La etapa de los tratamientos definitivos contempla el tratamiento
de los segmentos corporales comprometidos y lesionados, cuyo manejo
estará a cargo de los especialistas llamados en interconsulta.
Siempre se deberá priorizar la estabilidad de los pacientes
a la atención especializada y esta sólo se llevará
a cabo luego de finalizada la evaluación diagnóstica
realizada por los encargados de la atención inicial.
COMENTARIO
FINAL
El
resultado final en términos de muerte e incapacidad de los
cuidados suministrados a un niño, está principalmente
determinado por la calidad de la atención prehospitalaria
recibida en los primeros momentos después de la lesión.
El
tratamiento correcto y eficaz del paciente traumatizado es una tarea
compleja y demandante que comienza con la llegada del equipo de
salud al sitio del evento traumático y no con el ingreso
hospitalaria del paciente
El
tiempo ideal en escena, deberá ser menor a los 10 minutos
tratando de realizar un examen primario que permita determinar situaciones
de cargar y llevar. La hora dorada debe ser respetada e inclusive
disminuida, especialmente cuando las lesiones incluyen el compromiso
craneoencefálico de la víctima.
Un principio general que se aplica a la evaluación meticulosa
del trauma, está dirigido a proveer una adecuada cantidad
de oxígeno a cada célula de la economía, tratando
primero las lesiones que comprometen la vida.
La
capacidad para evaluar y tratar rápidamente estas condiciones,
hace la diferencia entre un buen médico y un emergentólogo.
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