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El
altísimo número de accidentes de tránsito que
se producen en el país es provocado por la falta de educación
vial y por el escaso respeto de los conductores por las normas que
regulan la circulación vehicular.
A
través de un relevamiento escolar multicéntrico y
abierto realizado con más de 300 alumnos de entre 8 y 12
años de edad, corroboramos que la mayoría de los niños
encuestados presentaba inconvenientes para interpretar las normas
de tránsito.
El
51.5 % de los alumnos las ignoraba casi totalmente sin conciencia
sobre la necesidad de respetar los principios elementales de seguridad,
en bien propio y ajeno.
Por
ejemplo, más de la mitad de los alumnos respondió
de manera errónea cuando fue consultado si peatones y ciclistas
debían respetar la luz roja en las esquinas y frente a los
cruces peatonales.
Los
resultados concuerdan con la realidad de la situación observada
en el Departamento de Urgencia de este Hospital, donde semanalmente
ingresan 2 pacientes con lesiones de mediana a grave magnitud provocadas
por accidentes de tránsito.
Como
conclusión, verificamos que la enseñanza dentro del
aula (educación para la seguridad ), cuando se realiza: no
es efectiva, obteniéndose mejores resultados combinando el
aula con el trabajo en campo (clases prácticas en la calle
con educadores y padres).
Sin
embargo, este tipo de trabajos no tendrán efectos si los
propios adultos no modificamos nuestras conductas, ejerciendo una
docencia concientizadora y positiva sobre los menores, inculcándoles
la valoración de un aspecto muchas veces ignorado de importancia
vial, donde la vida juega un papel fundamental.
Introducción:
Los
accidentes de tránsito en nuestro país, son la primera
causa de muerte entre los argentinos de 1 a 18 años de edad
y producen una considerable cantidad de discapacidades transitorias
y permanentes.
Más
de 31 personas mueren diariamente en calles y rutas de nuestro país
sobre todo por daño craneoencefálico.
Durante
el año 1994 murieron alrededor de 1600 niños menores
de 15 años , más que por SIDA , cáncer o cualquier
otra epidemia moderna.
Frente
a estas estadísticas sería lógico meditar porque
extraña razón se le otorga mayor trascendencia a estas
enfermedades cuya incidencia es sensiblemente menor.
Es
así como para la Organización Mundial de la Salud
(OMS), nuestro país tiene el triste privilegio de figurar
entre los primeros del mundo en cuanto a mortalidad por lesiones
accidentales pediátricas.
Hay
consenso general que entre las principales causas que motivan esta
exagerada tasa de mortalidad figura relevantemente la falta de una
adecuada campaña de educación vial entre las variables
accidentológicas más llamativas.
Los
propósitos fundamentales del siguiente trabajo son:
- Motivar
el deseo político de resolver el problema que generan
las lesiones a los peatones durante la niñez.
- Demostrar las dificultades de interpretación de las normas
de tránsito entre los niños en edad escolar y
adecuar estrategias de acuerdo a sus edades.
- Colaborar
para poder encarar seriamente campañas que permitan revertir
este déficit educativo, que es a su vez, causa efecto
del elevado número de accidentes durante la edad pediátrica.
Material
y Métodos:
Teniendo
en cuenta que en nuestro país el Decreto 692/92 en su artículo
segundo establece el dictado de Seguridad Vial obligatorio en los
ciclos escolares primarios y secundarios, sobre un total de 300
niños se realizó un relevamiento evaluatorio, multicéntrico
y abierto en diferentes escuelas del ámbito Municipal y Privado.
Sin
previo aviso, se entregó a cada alumno una grilla de respuestas
múltiples confeccionada y programada para su facil interpretación
y lectura entre niños de 8 a 12 años, divididos en
2 grupos etários : grupo A = 8 a 10 años y grupo B
= 10 a 12 años.
El
total de las preguntas ascendía a un número de 30,
solicitándose que las mismas se contesten en forma anónima
durante un periodo de tiempo no mayor a la hora escolar(45 minutos
aproximadamente).
El
cuestionario se confeccionó con un 50 % de preguntas que
permitían obtener datos cognoscitivos, ejemplo: ¿
Qué indica el semáforo rojo ? : detenerse, libre circulación,
o precaución,así como también la interpretación
de señales de tránsito de común visualización
en las calles.
El
resto de las preguntas eran respecto de las normas de conducta y
manejo básico que reflejaban las conductas de los niños
asumidas como peatones , ciclistas y pasajeros de automóviles.
Los
resultados, comentarios y conclusiones que se exponen a continuación
surgen del análisis conjunto de las variables investigadas
.
Resultados:
(n
: 300 niños) Grupo A : n = 150 (niños de 8 a 10 años)
A
) Interpretación de las señales de tránsito:
- Porcentual
de respuestas cognoscitivas correctamente contestadas: 43 %
B
) Normas de conducta de manejo básico como peatón,
ciclista o pasajero de
automóviles:
- Porcentual
de respuestas correctamente contestadas : 38 %
- Porcentaje
global de respuestas correctamente contestadas: 40.5 %
- Porcentaje
total de error para este grupo etário: 59.5 %
Grupo
B : n = 150 ( niños de 10 a 12 años )
A
) Interpretación de las señales de tránsito:
- Porcentual
de respuestas cognoscitivas correctamente contestadas: 54 %
B
) Normas de conducta de manejo básico como peatón,
ciclista o pasajero de
automóviles:
- Porcentual
de respuestas correctas : 58 %
- Porcentaje
global de respuestas correctamente contestadas : 56 %
- Porcentaje
global de error para este grupo etário: 44 %
- El 51.5
% de los alumnos las ignoraba casi totalmente las normas de
tránsito y los principios elementales de seguridad.
Más
de un 50 % respondió de manera errónea cuando fue
consultado si peatones y ciclistas debían respetar la luz
roja en las esquinas y frente a los cruceros peatonales, desconociendo
que las leyes de tránsito son igualmente aplicables a los
conductores de vehículos como a los de bicicleta.

Discusión
:
Sabemos
que la prevención es la mejor forma de evitar accidentes,
pero los programas actuales de orientación y enseñanza
parecen insuficientes y de acuerdo a los resultados obtenidos, poco
útiles. La enseñanza del tránsito debe perseguir
fundamentalmente la adquisición de destrezas más que
la teorización de una serie conocimientos.
Estudiar
y saber que los niños son los más vulnerables a las
consecuencias del trauma , que los días de mayor incidencia
son el sábado, domingo y lunes, y que al analizar las estadísticas
accidentológicas, queda totalmente desvirtuado el concepto
de sorpresivo e imprevisto, no alcanza para explicar la génesis
de todos los accidentes , y nos obliga a preguntarnos:
¿Por
qué se producen con tan alarmante incidencia...y por qué
son tantos los niños involucrados en ellos..?
Da
la sensación que el punto de partida para tratar de contestar
alguno de los interrogantes planteados es comprender como padiatras,
que los niños son simplemente eso, niños. Los adultos
tenemos por costumbre sobrestimar su habilidad como peatones o ciclistas
y, el grado de facilidad con que sortean dificultades es mucho menor
que la observada en adolescentes y personas mayores.
Pretender
verlos como adultos pequeños es un error, puesto que su lógica
y sus respuestas obedecen a patrones completamente disímiles
a los nuestros y que cuando nos enfrentamos con los niños
en el tránsito debemos tener en cuenta que su mecánica
de pensamiento es muy diferente a la nuestra.
Ellos
entienden el tránsito de acuerdo a su edad y al grado de
desarrollo y maduración que alcanzaron, debiendo interpretar
que tal actitud es lo máximo que puede pedírseles.
Los
niños deben llenar primero sus lagunas de percepción,
visión y comprensión, para luego madurar en el entendimiento
de las reglas de tránsito.
Que
las alarmantes cifras de accidentes que involucran niños
desciendan, es absoluta responsabilidad de padres , maestros y pediatras,
ya que no los instruimos adecuadamente de los peligros de una mecanización
que como es de uso añejo y cotidiano, aparenta ser buena,
(ya que forma parte de nuestro hábitat urbano), pensando
que obviamente así será asumida por ellos, olvidándonos
de su espíritu explorativo, aventurero e inmaduro.
Comentamos
algunos de los aspectos que consideramos puedan intervenir en un
dificultoso código de lectura del ambiente ciudadano:
Aspectos relacionados al grado de maduración psicomotriz
1-Visión : En lo referente a la visión periférica, no presentan
la misma habilidad que los adultos,dado que en el mecanismo de la
visión no solo actúa e interviene la objetivación
del objeto, sino también la interpretación personal
del objeto visto, interpretación que está basada en
nuestra experiencia.
La
falta de experiencia también interviene en el error de cálculo
( distancia-objeto ), que junto a la falta de perspectiva los hace
vulnerables a muchas situaciones de riesgo. Dicho de otra forma,
son incapaces de valorar el tiempo disponible y necesario para cruzar
una calle. Empíricamente se ha comprobado que presentan dificultad
para juzgar la velocidad de los vehículos que se acercan
y que los diferentes tamaños de los automóviles pueden
inducirlos a cometer errores en cuanto a la distancia - objeto.
Asimismo,
el poder de atención lo concentran en una sola cosa ( amigos,
juegos, una vidriera con juguetes, el camión de los helados
) por lo que forman una impresión incompleta del entorno.
2-
Audición:La localización del sonido es posible
en un ángulo de 120 ° para los adultos, mientras que
para los niños el discernimiento de los sonidos se reduce
a solo 30°.
3-
Izquierda-Derecha:Los niños son impulsivos y bajo carga
psicológica no pueden diferencian bien derecha de izquierda.
4-Maduración
Psicológica: Según Piaget el límite operatorio
de este periodo ( 7 a 12años ) está dado por la necesidad
de soporte concreto : el niño no puede todavía razonar
basándose únicamente en enunciados verbales.
A
partir de manipulaciones concretas podrá captar a su vez
las transformaciones y lo invariable. Accederá a la noción
de reversibilidad y pondrá en juego los primeros grupos operatorios
: seriación y clasificación. El pensamiento procede
mediante tanteo, por ida y vuelta (operación inversa y reciprocidad).
·
Aspectos relacionados a la enseñanza de la educación
vial:
La
investigación realizada respecto de la interpretación
de las señales de tránsito demostró que los
niños menores de 10 años presentan dificultades muy
evidentes para leer rápida y correctamente el significado
de las mismas.
Con
este grupo etário deberíamos contentarnos si logramos
ayudarlos a aprender y comprender las reglas básicas para
caminar con seguridad , cruzar las calles y leer adecuadamente las
señales básicas de tránsito.
Los
alumnos que pertenecían a los establecimientos que combinaban
las clases teóricas con la calle, obtuvieron mejores resultados.
La
metodología pedagógica usada para obtener resultados
aceptables incluyó el juego y la teatralización, ya
que en todas las situaciones infantiles prevalece una actitud lúdica,
que bien canalizada logra su cometido: enseñar jugando.
Tiene
gran importancia la calidad y la frecuencia del entrenamiento, así
como también la participación de los padres para realizar
ejercicios prácticos de seguridad en el tránsito,
muy especialmente en los niños más pequeños.
*
Como comentario final podríamos analizar el concepto básico
de "accidente" veremos que se define como todo hecho desagradable
librado al azar o casualidad o suerte, basándose en la calidad
de lo inesperado (en otras palabras " le podría haber
pasado a cualquiera").
Profundizando
sobre esto, se desglosan otras cuestiones. Si el dado cae al azar,
puede salir cualquier número, pero en el tema de los accidentes,
la mayoría de las veces, los dados están cargados...
Un
conductor puede salir manejando su automóvil en perfectas
condiciones personales y mecánicas y toparse con un móvil
que ha salido sin frenos ni amor alguno por las normas.
En
el primer caso hay un azar, en el segundo no pues hay un sesgo marcado
a que siempre caiga el dado del lado de la tragedia. Así
pues, el azar de unos ("accidente") se choca con el no
azar de otros ("pseudoaccidente").
Una
clasificación (Holter y Friedman 1969) señala 3 posibilidades
pediátricas:
- a) el
verdadero "accidente" -azar-
- b) el
"pseudoaccidente" donde el hecho surge como emergente
del inconsciente de una crisis personal y familiar ( de repetirse
el hecho pasa a hablarse de "accidentofilia" )
- c) el
"accidente provocado" que cae jurídicamente
en los intentos de homicidio y/o síndromes de maltrato
( " battered child " ) , o sea se habla de un hecho
conciente y deliberado.
El
trabajo señala una de las tantas variable que podría
dar respuesta al incremento trágico de los accidentes de
tránsito. ¿ Será quizás que debido a
la crisis socioeconómica podría empezar a pensarse
en incluir esta escalada estadística dentro de los pseudoaccidentes
?
Porque
todo esto se refiere a una cuestión esencialmente sanitaria,
jurídica y psicosocial : ¿ Quién tiene la culpa
?
La
primera respuesta es obvia, los niños no. En principio ,
los niños no manejan, no hacen los programas ni diseñan
los autos ni nada. Algún adolescente podrá escaparse
con el automóvil de su padre, pero los niños son víctimas
mayoritarias de los adultos, sea como peatones o como acompañantes.
El
conocimiento irregular y en algunos casos escaso de las señales
y normas de tránsito en los niños, ofrece razones
de peso ( pobre educación vial, inmadurez psicomotriz para
comprender las señales, sobreestimación de sus habilidades
visomotrices e intelectuales, etc.)
Podría
decirse en otras palabras que el trabajo señala dificultades
que pueden tener los chicos en cuidarse de los adultos, quienes
deberíamos ser sus protectores.
Aquí
se observan dos grupos de chicos que serían " los que
saben cuidarse " y " los que saben." Reflexionando
sobre este último grupo, queda evidente que es un grupo de
riesgo,.
¿
Pero en riesgo de qué ? Quizás sean futuros conductores
ignorantes de toda norma, o padezcan más accidentes ("accidentofilia")
mostrando un background de familias en crisis.
O
simplemente exhiben a través del síntoma accidente
haber recibido un modelo familiar y social de desprotección
por un lado y de incredulidad despreciativa de las leyes por otro,
en otras palabras, son hijos de familias en riesgo... Valdría
la pena investigar estas posibilidades...
Dres
Jorge Arturo Fiorentino* y Jorge Blidner**
Departamento
de Urgencia * Servicio de Psicopatología** 
Hospital de Niños "Ricardo
Gutiérrez" Buenos Aires- Argentina |