Si la modalidad anestésica ha sido local -anestesia infiltrativa-
(sin que el niño duerma durante la cirugía), podrá
irse a su domicilio casi inmediatamente luego de terminada la operación
una vez que los médicos -cirujano y anestesiólogo-,
así lo dispongan.
La
idea que regresen a casa casi luego de la cirugía, está
fundamentada en que el niño se sentirá más
a gusto y así podrá descansar más y mejor todo
el resto del día.
Ofrézcale
comer sólo si lo desea, comenzando con alimentos livianos
(tales como: jugos, gelatina, sopa o helado). Los bebes pueden ser
amamantados o alimentados con biberón tan pronto despierten
o tengan hambre.
No
se extrañe si el niño duerme a intervalos, especialmente
si el sueño durante la noche anterior no fue adecuado.
En
algunas ocasiones pueden despertar abruptamente o tener dificultad
para conciliar el sueño, a pesar que se vean somnolientos.
Esta observación debe interpretarse como normal para este
período y es rápidamente pasajera.
La
intensidad del dolor después de la operación es variable
según el tipo de procedimiento realizado y el umbral al dolor
de cada paciente. Recuerde que el llanto no siempre es atribuible
al dolor, el niño llora por desconcierto, hambre, o simplemente
por hallarse en un ámbito desconocido.
Las
náuseas y/o vómitos pueden en raras ocasiones, ser
consecutivos a la intervención quirúrgica, pero controlables
y pasajeros.
Las
molestias en la garganta no son infrecuentes, y las mismas son debidas
a la intubación orotraqueal que se efectuó para garantizar
una Anestesia segura.
No
se olvide de preguntar antes de retirarse del Sanatorio:
- Fecha
y hora del primer control postoperatorio.
- Medicación analgésica a recibir en casa si hay
dolor
- Baño higiénico
- Reposo y actividad física
Si Ud. tiene alguna otra duda sobre el estado de salud de su hijo,
podrá comunicarse con el equipo médico a los teléfonos
indicados previamente
Dr.
Jorge Fiorentino |