Puede
definirse como la eliminación de heces secas, escasas y poco
frecuentes (menos frecuentes que en días anteriores). Un
lactante que tiene deposiciones cada varios días pero blandas,
puede ser preocupante para muchas madres, sin embargo puede ser
poco o nada molesto para el niño y esto requiere sólo
que el médico tranquilice a los padres y dé una explicación
detallada de las variantes del patrón de evacuación
normal.
En
niños más grandes el control de esfínteres
juega un rol importante en la prevención de la constipación.
Es necesario conocer que el control voluntario de la vejiga y el
intestino se adquieren "paso a paso" y cuando el niño
va tomando conciencia de haber orinado o evacuado el intestino.
El
niño al principio "llegará tarde" avisándole
a la madre después o durante el acto de hacerlo. La mayoría
de los niños no adquieren el control hasta los 2 y ½
o 3 años de vida, momento en que se retiran los pañales
"de día ".
Cuando
los padres adviertan señales de cierto control ha llegado
el momento oportuno y podrán ayudar al niño poniéndolo
en la "pelela" o en el inodoro.
El
tiempo y la paciencia harán el resto. Muchas madres esperan
el verano para comenzar el aprendizaje, pero es necesario saber
que será el nivel de maduración del niño más
que la estación del año quien determinará los
resultados.
Es importante no presionar al niño y establecer una rutina
de pocos minutos por día, preferiblemente despues de alguna
comida, reforzando positivamente los éxitos y siendo tolerante
con los fracasos.
Prevención
y manejo
La
ingestión de una dieta normal para la edad, es una condición
fundamental para evitar la constipación.
Es
importante saber que tanto en niños amamantados como en los
que reciben biberón, los hábitos intestinales normales
pueden ir desde varias deposiciones diarias (a veces 6 a 7 y generalmente
después de alimentarse) hasta sólo presentar 1 deposición
diaria o cada tanto, siempre que la deposición sea blanda
cualquier frecuencia puede ser normal.
Si
el niño alimentado con biberón tiene deposiciones
secas y duras, en realidad esto es poco habitual, y al niño
por otro lado se lo vé bién a veces basta añadir
una pequeña cantidad de jugo o compotas de ciruelas a la
dieta durante unos pocos días para resolver el problema.
En
lactantes o niños más grandes un aumento en la ingestión
de líquidos (agua, sopas, jugos, o compotas), frutas o vegetales,
tanto frescos como cocidos pueden corregir la constipación
simple.
Se
reserva una evaluación formal para casos que comienzan al
nacimiento o aquellos que no responden al tratamiento sintomático
estándar o se acompañan de otros signos o síntomas
como dolor, distensión abdominal, incontinencia, sangre en
las deposiciones, etc.
Si
su hijo presenta cualquiera de estas últimas eventualidades
consulte rápidamente con su pediatra.
Dr. Juan Lanoël. Pediatra
Director
Médico de Paideia
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