Debido
a que los cirujanos infantiles debemos responder a las inquietudes
de un número importante de padres que consultan por fimosis
(imposibilidad de rebatir el prepucio sobre el glande del pene)
desde hace varias décadas se intenta determinar si la circuncisión
profiláctica en los varones recién nacidos, trae beneficios
a los pacientes y reporta economía para los sistemas de salud.
El
prepucio en el feto se desarrolla entre el tercero y quinto mes
de gestación. El epitelio escamoso estratificado del prepucio
y del glande se fusionan. Este epitelio se descama en forma natural
y junto a la secreciones producen el esmegma del lactante durante
los primeros meses de vida.
La
separación entre las capas epiteliales puede presentarse
en forma parcial al nacimiento. Como resultado el prepucio, puede
de manera normal, no ser completamente rebatible hasta varios años
después del nacimiento.
El
esmegma se acumula por debajo del prepucio formando islotes conocidos
como quistes de esmegma. Esta secreción en forma natural
emigra en la mayoría de las veces hacia la punta del prepucio,
eliminándose en forma natural o con el lavado habitual.
Habitualmente
estos quistes drenan espontáneamente. En algunos casos, pueden
infectarse con microorganismos productores de pus, produciendo balanopostitis
purulenta, afección que requiere antibioticoterapia, curando
en pocos días.
Es
importante recordar, que hasta el año de edad los lactantes
presentan una "fimosis fisiológica", el prepucio
no debe ser forzado a retraerse. Realizar esta maniobra, puede provocar
pequeñas lesiones retráctiles que con el tiempo originarían
una fimosis patológica.
La
Academia Americana de Pediatría en un resumen de la "Task
Force on Circumcision" (1999) expresa claramente que, si bien
hay evidencia científica actual que muestran potenciales
beneficios de la circuncisión, estos datos no son suficientes
para recomendar la circuncisión sistemática del recién
nacido.
El American College of Obstetricians and Gynecologists mantiene
esta postura desde 1978.
En
Australia e Inglaterra, han abandonado por completo esta práctica
quirúrgica que realizaban en forma sistemática. En
Canadá, disminuye considerablemente con el correr de los
años, y la misma se efectúa en un 15% de los casos
aproximadamente.
En
Estados Unidos de Norte América, el debate sobre la conveniencia
de realizar la circuncisión a neonatos ya se ha instaurado
desde hace dos décadas.
En dicho país, los facultativos solicitan la implementación
de un programa educativo para informar los cuidados del pene no
circuncidado.
Los
partidarios de esta práctica, argumentan que los varones
no circuncidados presentan una incidencia diez veces mayor en las
infecciones de las vías urinarias con respecto al grupo que
se le realizó esta práctica. Sin embargo los estudios
no excluyen otras causas, que además de la circuncisión,
expliquen esta diferencia de incidencia.
R.
Weiss, en su comunicación personal de 1987, International
Reflux Study in Children, expresa que en el mencionado estudio se
comparó los datos básicos de las poblaciones que tenía
acumuladas (europea y estadounidense), comprobando que la única
diferencia importante de mencionar fue la elevada proporción
de infecciones (22% contra 10%) de los varones europeos. La gran
duda, es si estos datos pueden relacionarse con la circuncisión,
puesto que estudios recientes (1998) concluyen que su contribución
es notablemente inferior a lo supuesto en años anteriores.
Dado
que la mayoría de los niños estadounidenses se encuentra
circuncidados, los profesionales médicos cuentan con escasa
experiencia en la evolución natural del pene no circuncidados.
No
se ha podido demostrar que se previene la transmisión de
enfermedades de transmisión sexual ni que disminuye la incidencia
de cáncer de pene ni el cervical uterino, según estudios
efectuados en Israel, país en el que por razones religiosas
y culturales esta práctica médica es rutinaria.
En
realidad, la bibliografía médica mundial no ha demostrado
claras ventajas de realizar esta técnica en neonatos y en
forma sistemática.
En
Argentina, la escuela quirúrgica infantil no es partidaria
de practicar este procedimiento médico en forma sistemática.
Los
padres de los niños que tienen una indicación absoluta
de postioplastia (técnica quirúrgica para reparar
la fimosis), por razones culturales generalmente, expresan en la
consulta ambulatoria cierto tipo de reticencias, respecto de la
circuncisión. Salvo la técnica quirúrgica de
Duhamel, que se practica en los pacientes con estenosis anular de
prepucio (variante anatomopatológica de una fimosis), ninguna
técnica puede asegurar que el niño quede con prepucio
suficiente para cubrir el glande.
Los
hospitales públicos, y las entidades de coberturas médicas
privada no autorizan realizar la circuncisión si no es justificada
como una patología, los beneficios sanitarios todavía
son inciertos.
Las
indicaciones médicas para la circuncisión en los niños
menores de un año son:
a) Que la fimosis sea causa de infecciones urinarias.
b) Balanopostitis. (infección del esmegma)
c) Parafimosis a repetición. (Retracción de la piel
proximal al glande, formando un "anillo prepucial" que
actúa como torniquete sobre la base del glande).
d) Fimosis puntiforme. Por tal se entiende un orificio prepucial
diminuto que obstaculiza la libre emisión de la orina,
pudiendo crear un "efecto dique". Esto se observa al
inflarse la piel del prepucio en forma de un pequeño globo
durante la micción.
La
circuncisión neonatal por razones religiosas en Argentina
es realizada por rabinos y médicos con experiencia en esta
técnica convocados por los familiares de los niños.
El procedimiento se efectúa en templos y en el hogar del
paciente.
El instrumental apropiada para la misma es la pinza Gomco y Mogel.
Otros utilizan la campana que corta el prepucio y realiza hemostasia
simultáneamente.
En
Estados Unidos de Norte América, los reportes médicos
informan de algunas complicaciones posteriores a la circuncisión:
a)
Hemorragias.
b) Infección entre el 0.5% y 10%.
c) Úlcera del meato uretral que es el orificio de salida
de la orina y esta ubicado en la punta del glande en condiciones
normales.
d) Estenosis meatal que es la obliteración parcial del
orificio. Posiblemente la meatitis sea la causante. Esto no se
observa en los niños que han abandonado los pañales.
Contraindicamos
las circuncisión sistemática en las anomalías
congénitas hipospadias, epispadias e incurvaciones peneanas).
En
este artículo, los autores vuelcan su experiencia en el tema,
apoyados en la bibliografía médica actual. Es importante
recordar que la decisión de circuncidar a su hijo es de los
padres, y de sus profesionales de confianza.
Si su pediatra y el cirujano la proponen, es porque ellos consideran
que terapéuticamente es la mejor solución para yugular
algunos problemas frecuentes durante la infancia.
Dr. Pablo López
Cirujano Infantil
CONSULTENOS  |