Los
apéndices preauriculares son anomalías congénitas
del pabellón auricular que se presentan con relativa frecuencia.
Las
mismas consisten en simples prominencias de piel excesiva hasta
amplias complejas malformaciones de piel y cartílago. En
otras palabras, es un trozo de piel (casi siempre acompañado
de cartílago) que aparece en la oreja, junto al orificio
que da paso al oído externo.
El
tratamiento consiste en su extirpación, y si bien la mayoría
de los pediatras prefiere diferir la cirugía, su exéresis
se puede programarse inclusive durante el periodo neonatal.
Cuando
se fusionan con el pabellón auricular (delgada lámina
amarilla y fibrocartilaginosa verdadero armazón de la oreja),
es aconsejable diferir la operación hasta que se complete
el crecimiento del cartílago (4 años).
En
estos casos el cirujano infantil deberá evaluar si es conveniente
contar con el concurso de un especialista en cirugía reparadora.
Es
importante escuchar atentamente la opinión de los padres
del niño, a veces es motivo de una gran preocupación
originada en una estética desfavorable, especialmente cuando
se los hace esperar algún tiempo.
A
pesar de lo comentado, es conveniente valorar cada caso en particular.
Las repercusiones emocionales observadas son un factor a considerar
a la hora de indicar el momento operatorio.
Cuando
son muchos y grandes se recomienda su exéresis entre los
3-4 años, para evitar inconvenientes escolares y la percepción
distorsionada de la "noción cuerpo" adquirida a
partir de esa edad.
Por
último es conveniente aclarar muy bien que no hay datos que
corroboren de modo científico las míticas asociaciones
con malformaciones renales que se les atribuían a los portadores
de apéndices preauriculares.
Dr.
Jorge Arturo Fiorentino  |